30 de diciembre de 2013

LOS 500 AÑOS DE EL PRÍNCIPE (III)

En esta última entrega conmemorativa de los 500 años de publicación de "El Príncipe" de Maquiavelo, intentaremos una análisis de algunas ideas políticas del florentino y su actualidad.

3. MAQUIAVELO, HOY

En lo personal considero que tanto el método como las principales ideas de Maquiavelo son más vigentes hoy que antes.

En referencia al método, podemos afirmar que el análisis histórico y comparativo que usó, tanto para la redacción de El Príncipe como para los Discursos sobre la primera década de Tito Livio, son muy importantes ya que nos demuestra que sus reflexiones políticas son producto de la observación real y objetiva de los múltiples procesos políticos e históricos que estudió y que le tocó vivir; podríamos afirmar que Maquiavelo es el predecesor de la idea Weberiana de la “libertad valorativa”; Maquiavelo describe lo que es y no lo que debería ser, así que desde el punto de vista metodológico considero este su aporte más importante.

En referencia a la teoría, muchas de sus ideas políticas siguen vigentes y las podemos ver al hacer un breve análisis de algunos hechos políticos coyunturales: Nuestro congreso es ineficiente e ineficaz por varias razones políticas, y siguiendo a Maquiavelo podríamos decir lo siguiente: Maquiavelo menciona que un príncipe debe evitar hacer el mal y hacer el bien, pero si es necesario hacer el mal, debe hacerse de manera rápida, de tal forma que el vulgo no se dé cuenta; una vez tomada una decisión, por muy dura que esta parezca, nunca se debe dar un paso atrás, ya que un príncipe ni puede parecer "variable, ligero, afeminado, pusilánime e irresoluto". También, el autor italiano, nos dice que el príncipe debe evitar ser odiado, ya que "el que conspira cree siempre que con la muerte del príncipe satisfará al pueblo", Maquiavelo nos dice que es mejor ser amado que temido, pero cuando comete acciones malas, debe saberlas encubrir ya que "el vulgo se deja siempre coger por las apariencias". Nuestro congreso ha cometido todos estos errores en menos de un mes y me refiero al caso específico del intento de incrementarse el sueldo en enero pasado: no ha sabido justificar adecuadamente su accionar, desde su propio interior, poco a poco algunos congresistas (con objetivos políticos más que morales) salieron a los medios de comunicación a informar que renunciaban al aumento porque iba en contra del pueblo, etc. En segundo lugar, otro error fue retroceder, legalmente no había ningún problema, ya que para bien o mal ellos tienen esa facultad, el problema ahora no era ni ético ni moral, sino de estrategia política (garantizar votos en el 2016). Finalmente, estas decisiones han dado lugar a que personas que añoran con desesperación los años noventa propongan la posibilidad de cerrar el Congreso, como lo hizo Fujimori en 1992.

La estrategia de aparentar lo que no son, es algo común en los políticos peruanos y lo podemos ver de manera patética y real cada 5 años, cuando en plena campaña electoral prometen hasta lo imposible para obtener los votos necesarios para llegar al poder; pero, una vez hechos del poder político, hacen todo lo contrario de lo que prometieron hacer y comienzan a cambiar de disfraz (de leones a zorros y viceversa) cada vez que la ocasión lo amerita, haciendo todo lo que esté a su alcance para lograr sus objetivos, la ética y la moral para ellos no aplica y creen que la población es ingenua y no se da cuenta de lo que ellos hacen, lo que es totalmente falso, y para reafirmar dicha idea, finalizo con palabras del propio autor florentino: “Los pueblos, dice Cicerón, aunque ignorantes, son capaces de comprender la verdad, y fácilmente ceden cuando la demuestra un hombre digno de fe” (Maquiavelo, 1971: 68-69)

REFERENCIAS:
Para un mejor estudio de Nicolás Maquiavelo, se recomiendan las lecturas de:


BOBBIO, Norberto
1992 La teoría de las formas de gobierno en la historia del pensamiento político. México: Fondo de Cultura Económica.

CHEVALLIER, Jean-Jacques
1965 Los grandes textos políticos. Desde Maquiavelo a nuestros días. Madrid: Aguilar.

FAYT, Carlos
1966 Las ideas Políticas del Renacimiento. Buenos Aires: Omeba.

MAQUIAVELO, Nicolás
1971 Discursos sobre la primera década de Tito Livio. La Habana: Instituto Cubano del Libro.

MAQUIAVELO, Nicolás
2008 El Príncipe. México: Porrúa.

POCOCK, John
2002 El momento Maquiavélico. El pensamiento político florentino y la tradición republicana atlántica. Madrid: Tecnos.

SABINE, George
1965 Historia de la Teoría Política. México: Fondo de Cultura Económica.

SACCA, Víctor
2006 Gobernabilidad y Teoría Política. Arequipa: UNSA.

SUÁREZ, Enrique
2009 De los clásicos políticos. México: Porrúa.

VIVANTI, Corrado
2013 Maquiavelo. Los tiempos de la política. Barcelona: Paidós.

29 de diciembre de 2013

LOS 500 AÑOS DE EL PRÍNCIPE (II)

En esta segunda entrega, intentaremos un análisis comparativo entre las dos obras más importantes del Nicolás Maquiavelo: "Los discursos sobre la primera década de Tito Livio" y "El Príncipe".

2. OBRA DE MAQUIAVELO


“Todos los Estados, todas las dominaciones que han ejercido y ejercen soberanía sobre los hombres, han sido y son repúblicas o principados” (Maquiavelo, 2008: 3)
PRINCIPADOS
REPÚBLICAS


·         “Los principados son, o hereditarios, cuando una misma familia ha reinado en ellos largo tiempo, o nuevos” (Maquiavelo, 2008: 3)

·         Su principal fin es la obtención y conservación del poder político.
·         El poder reside en la voluntad de uno solo.
·         El principal protagonista del Estado es el príncipe (monarca/rey), quien es el poseedor de la virtud.
·         Al basarse en el bien individual del príncipe, los principados son sistemas muy inestables.
·         El principado es precedente de la república, ya que por medio de esta dictadura se debe acabar con los enemigos para lograr la unificación.
·         “Todas las ciudades son edificadas, o por hombres nacidos en las comarcas donde se construyen, o por extranjeros” (Maquiavelo, 1971: 61)
·         Su principal fin es garantizar y expandir la libertad de las personas.
·         El poder radica en la voluntad colectiva.
·         El principal protagonista del Estado es el pueblo (incluso más sabio que el príncipe), la virtud es una cualidad colectiva.
·         Al basarse en el bien colectivo, las repúblicas son los sistemas más estables de gobierno.
·         La república es un estado superior de gobierno.
“En la distinción neta entre principados y repúblicas no hay lugar para los Estados intermedios (…) porque estos Estados sufren del mal característico (…) de los malos Estados, o sea, la inestabilidad” (Bobbio, 1992: 67)


REFERENCIAS:

BOBBIO, Norberto
1992 La teoría de las formas de gobierno en la historia del pensamiento político. México: Fondo de Cultura Económica.

MAQUIAVELO, Nicolás
1971 Discursos sobre la primera década de Tito Livio. La Habana: Instituto Cubano del Libro.

MAQUIAVELO, Nicolás
2008 El Príncipe. México: Porrúa.

28 de diciembre de 2013

LOS 500 AÑOS DE EL PRÍNCIPE (I)

Este año que se nos está acabando se han celebrado algunas efemérides académicas; tal vez la más importante fue la celebración de los 500 años de publicación de la obra más importante de ciencia política, me refiero a "El Príncipe" del florentino Nicolás Maquiavelo. 

Esta es la primera de tres entradas que publicaré, antes de que acabe el año, como un pequeño homenaje a una obra y a un hombre importantes.

1. LA POLÍTICA EN MAQUIAVELO
El contexto histórico en el que Nicolás Maquiavelo desarrolla sus principales ideas políticas es el Renacimiento. Las profundas transformaciones económicas, sociales y políticas de los siglos XII y XIII fueron las causas principales de los grandes cambios culturales de la época y que marcaron el devenir de la historia de la humanidad. El Humanismo y el Renacimiento representaron una verdadera revolución cultural por medio de la cual se cambiaron las antiguas concepciones artísticas y científicas para adecuarlas, de una manera más eficaz, a una nueva concepción del mundo.

Es en este marco histórico “intermedio” en que nuestro autor plantea sus principales ideas políticas, afirmando que la política es ante todo dominación, que los métodos para obtener y para mantener el poder de dominar (poder político) se basan en la economía de la violencia, como el propio autor florentino decía: “Porque las ofensas deben inferirse de una sola vez para que, durando menos, hieran menos; mientras que los beneficios deben proporcionarse poco a poco, a fin de que se saboreen mejor” (Maquiavelo, 2008: 24). Es decir, que hay que saber cómo y cuándo es necesario ser cruel (“hacer el mal”) y una vez realizada esta mala acción, el príncipe debe aparentar bondad para evitar ser visto como un tirano y evitar generar el odio dentro de la población. También nos dice (o recuerda) que hacer política poco o nada tiene que ver con el interés general, pero si tiene mucho que ver con la decisión de a quién se piensa beneficiar y, consecuentemente con lo anterior, a quién se piensa perjudicar.

En esa disposición de tomar o no decisiones políticas, es obligatorio hacer lo necesario para cumplirlo; es necesario platear la estrategia, la práctica, las técnicas e instrumentos para que dicha decisión no encuentre resistencias y nos sea favorable. Al respecto Maquiavelo escribía: “Trate, pues, un príncipe de vencer y conservar el Estado, que los medios siempre serán honorables y loados por todos; porque el vulgo se deja engañar por la apariencias y por el éxito” (Maquiavelo, 2008: 46).

Esto es la política y no las declaraciones, hipócritas, de principios orientados a ocultar lo que se hace detrás de lo que se dice. Este es, en mi opinión el gran mérito y aporte de Maquiavelo a la teoría política y por esto es reconocido como el “Padre de la Política Moderna”; en la obra de Maquiavelo se afirma el principio de la autonomía del quehacer político respecto de otras disciplinas (en especial de la moral y la teología). De esta forma, Maquiavelo “liberó” el pensamiento político del dominio de la Iglesia Católica; para él, la política es acción y poder, y debe ser expresada y orientada por criterios eminentemente políticos, sin preocupaciones de otra índole, moral o religiosa. 

Finalmente, debo mencionar que lo escrito por Maquiavelo, respecto de la política, no era necesariamente lo que él creía, pero si era lo que él observaba; es decir, Maquiavelo no estaba de acuerdo con muchas acciones de algunos gobernantes de su época; sin embargo el mérito de su obra fue de describir, tal como se daba en la realidad, el acceso y conservación del poder político.

REFERENCIAS:

MAQUIAVELO, Nicolás
2008 El Príncipe. México: Porrúa.

23 de diciembre de 2013

NAVIDAD: ALEGRÍA Y ESPERANZA

La Navidad es (está llamada a ser) un tiempo de alegría y de esperanza. De alegría porque en él se recuerda y agradece la presencia del amor de Dios en la vida de todos los días, “tanto amó Dios al mundo que envió a su propio Hijo”, dice el evangelio de Juan. Los evangelios nos dan las coordenadas históricas del nacimiento en un pesebre en la periferia de un pequeño pueblo, que, salvo ciertos pastores, ignoró el hecho. Sin embargo, fue el humilde inicio de una presencia que va más allá de las fronteras del mundo cristiano y se extiende a la humanidad entera, hermanándonos en lo más profundo de nosotros mismos. Entre otras cosas, eso nos hace responsables los unos de los otros, lo expresa la pregunta de Dios a Caín, en las primeras páginas de la Biblia: “¿dónde está tu hermano?”, fraternidad que se arraiga en la filiación, todos somos hijas e hijos de Dios.

La relación y solidaridad con el otro nos hace seres humanos auténticos, por ello la paz, que implica integridad y concordia, es un tema navideño. Esa es la razón de su íntimo vínculo con la justicia en tanto reconocimiento de la dignidad y derechos de toda persona, sin justicia no hay paz dice, a cada paso la Biblia. Solo se acoge el don del amor de Dios –que recuerda la Navidad– en la medida en que inspira una vida marcada por el compromiso y servicio hacia los otros, en particular hacia los más pobres y olvidados. La Navidad no es una breve pausa de paz –una puesta entre paréntesis– en medio de la indiferencia ante la postergación y el sufrimiento de tantos, sobre todo de aquellos que Jesús considera sus preferidos, como el papa Francisco no cesa de repetirlo.

La Navidad es, asimismo, un tiempo de esperanza. Algo que parecería ir a contracorriente del curso presente de la historia, ante la pobreza y la marginación de personas y pueblos, el hambre de mil millones de seres humanos en el mundo actual, una desigualdad creciente en nuestro país que hace que el presente desarrollo económico reserve migajas para los más pobres, que salen de la miseria y poco después regresan a ella –y todo a pie o a lo más en combis– según volubles datos estadísticos, el desconocimiento del derecho de los pobres a tener los mismos derechos (y no todos económicos) que todos los demás. En esas condiciones ¿cómo vivir la alegría de que hablábamos?, ¿cómo encarnar la esperanza en nuestra realidad?, ¿cómo hacer que la Navidad sea un motivo de “alegría para todo el pueblo”, según afirma el evangelio de Lucas?

La esperanza es, en primer lugar un don de Dios, un don que debe ser acogido creando en la historia, en nuestro mundo, en la vida de todos los días, razones de esperar; ello supone compromisos realistas y transformadores de situaciones que no corresponden a las exigencias del Evangelio. Desde la primera Navidad no es posible separar la historia humana de la fe cristiana. Cuando a Jesús le preguntaban dónde vivía respondía que lo siguieran y lo vieran ellos mismos; si lo interrogaban por su identidad, decía vean mis obras, obras de compasión, de misericordia, es decir con el corazón puesto en el mísero, en el pobre, el sufriente, el insignificante. Y con ternura como dice, y con mucha razón, el papa Francisco.

Por otra parte, esperar no es aguardar pasivamente, debe llevar al empeño de forjar activamente razones de esperanza, en nuestro caminar, y dar cuenta de ello. La esperanza en el amor de Dios es una vivencia que no se confunde con una utopía histórica o un proyecto social; pero, puede ser un factor, entre otros, que los genere en la medida en que ellos permiten encontrar los caminos concretos para llevar a cabo la voluntad de construir una sociedad justa y fraterna. No hablamos de una esperanza fácil, pero por frágil que pueda parecer, en algunos momentos, es capaz de echar raíces en el mundo de la insignificancia social, en el mundo del pobre, de encenderse, aun en medio de situaciones difíciles, y de mantenerse viva y creativa.

Evitemos que el consumismo de estos días consuma nuestro testimonio del mensaje de fe y amor por toda persona, y en particular por los que sufren pobreza y olvido, que Jesucristo nos ha legado.

4 de diciembre de 2013

¿MARXISMO O ENSEÑANZA SOCIAL DE LA IGLESIA?

Rush Limbaugh, personalidad de la radio estadounidense, dijo que estaba atónito por las declaraciones que el Papa hizo recientemente "sobre los grandes males del capitalismo". Durante su transmisión —titulada: It's Sad How Wrong Pope Francis Is (Unless It's a Deliberate Mistranslation by Leftists) (qué triste que el Papa esté tan equivocado, a menos que se trate de una mala traducción deliberada de los izquierdistas)—, Limbaugh dijo que los comentarios representan "marxismo puro que emana de la boca del papa". Esto sería realmente notable si fuera cierto. ¿Lo es?

Limbaugh se refiere a la nueva exhortación apostólica: Evangelii Gaudium o La alegría del evangelio, en la que el papa Francisco delinea su visión de la proclamación del evangelio por parte de la Iglesia.

Para los católicos, a quienes entusiasma el estilo despreocupado del Papa, el documento representa un refrescante cambio respecto al discurso tradicional. "Hay cristianos cuyas vidas parecen ser Cuaresma sin Pascua", lamenta el Papa. "Quiero recordar a los sacerdotes que el confesionario no debe ser una cámara de torturas". Denuncia una especie de "mundanalidad espiritual" que se "oculta tras una máscara de piedad", advierte sobre los "cascarrabias" que sustituyen el amor por Jesucristo con el amor por la Iglesia y rechaza la forma de pensar derrotista que transformaría a los cristianos en "momias dentro de un museo".

Ciertamente la prensa se ha concentrado en esas páginas —parte de un documento de 50,000 palabras— que arrojan una crítica intensa al sistema económico mundial, lo que el papa Francisco califica como "una economía de exclusión e inequidad".

Aquí es donde Limbaugh ataca: "El Papa ahora ha trascendido al catolicismo, esto es puramente político". Más "entristecido" que indignado, Limbaugh declara que "es muy claro que (el Papa) no sabe de lo que habla cuando se trata del capitalismo, el socialismo y cosas así".

No obstante, las palabras "capitalismo" y "socialismo" no figuran en el documento. Sin embargo, no es difícil entender lo que el Papa quiso decir: "Así como el mandamiento 'No matarás' establece un límite claro para salvaguardar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir 'No debes' a una economía de exclusión e inequidad. Esa clase de economía mata".

Al ser el primer Papa procedente del hemisferio sur, al haber vivido el colapso financiero de la economía argentina, al haber sido un obispo que animó a sus sacerdotes a trabajar en los barrios bajos, el papa Francisco conoce la economía desde el punto de vista de quienes están en el fondo. Al denunciar el culto al dinero, se pone firmemente en contra de un "mercado deificado" en el que las masas de seres humanos son espectadores impotentes, si no es que "sobras" desechables.

Limbaugh reconoció que no es católico, aunque dice que "se ha visto tentado a explorarlo en varias ocasiones"; no obstante, "sabe lo suficiente como para saber que hace unos años habría sido impensable que un Papa pensara o hablara así".

Sin embargo, hay poca diferencia entre el papa Francisco y las declaraciones proféticas de sus predecesores. Lo que ofrece no es "marxismo", como dice Limbaugh, sino una enseñanza social católica básica que nació hace más de un siglo. Tanto el papa Juan Pablo II como Benedicto XVI advirtieron explícitamente sobre el capitalismo liberal y la dictadura del mercado y emitieron encíclicas que, a causa de su énfasis en la justicia social y en la "opción para los pobres", Rush Limbaugh calificaría muy seguramente como el elixir mismo del "marxismo".

Sin embargo, es probable que el papa Francisco haya tocado un punto álgido. En el párrafo de su documento que se ha citado con mayor frecuencia, señala: "Algunas personas todavía defienden las teorías de los beneficios económicos en cadena en las que se asume que el crecimiento económico, animado por el libre mercado, logrará inevitablemente que crezca la justicia y la inclusión en el mundo".

"Esta opinión, a la que los hechos nunca han respaldado, manifiesta una confianza ingenua y burda en la bondad de quienes ostentan el poder económico y en el funcionamiento sacralizado del sistema económico predominante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando".

En este punto se podría decir que esto ya es personal, ya que trasciende a los ruegos tradicionales por los pobres para desafiar uno de los dogmas predominantes entre la élite a la que nuestra economía beneficia: la idea de que lo que beneficia a los más ricos —como las exenciones fiscales o la desregulación financiera— inevitablemente beneficiará a quienes están en el fondo.

Fuera de que estas afirmaciones tengan el respaldo de los hechos, el papa Francisco arremete contra los efectos corrosivos que esta clase de ideología tiene en nuestra capacidad de sentir compasión y de interesarnos por los demás.

"La cultura de la prosperidad nos hace insensibles; nos encanta que el mercado nos ofrezca algo nuevo que comprar. Mientras tanto, todas esas vidas frustradas por la falta de oportunidades parecen un simple espectáculo; no logran conmovernos". Limbaugh cree que esta declaración en particular es tan desconcertante que la repite tres veces.

Los analistas de negocios tal vez salgan en defensa del mercado. Sin embargo, al papa Francisco no le interesa entablar un debate sobre la "generación de la riqueza". Pertenece a una tradición que se remonta a los profetas de Israel, cuya prueba de fuego moral fue el bienestar de los miembros más vulnerables y menospreciados de la sociedad.

El papa Francisco asumió la labor de dar voz a los que no la tienen, de despertar la consciencia de los cristianos, de ayudar a crear una cultura de la solidaridad. Dice que anhela una "Iglesia pobre y para los pobres". Tal vez lo que lo distinga de sus predecesores es simplemente que esta es su prioridad y que evidentemente pretende hacer que la Iglesia rinda cuentas al respecto.

Claro que a nadie le preocupa un papa que se dedique a los enfermos y que ame a los pobres. Pero cuando se atreve a reflexionar sobre las causas morales y estructurales de la pobreza, la cosa cambia.

Como señaló Dom Helder Cámara, otro obispo profético de América Latina: "Cuando doy alimento a los pobres me llaman santo. Cuando pregunto por qué son pobres, me llaman comunista". Hay cosas que no cambian.

FUENTE: CNN

3 de diciembre de 2013

PRUEBA "TILSA"

El día de hoy han salido los más recientes resultados de la famosa evaluación PISA (Program for International Student Assessment); dicha prueba se basa en el análisis del rendimiento académico en dos áreas fundamentales de la formación estudiantil: Comprensión lectora y razonamiento matemático, y para este año, se ha tomado en cuenta un tercer criterio: ciencia y tecnología. Es importante mencionar que dicha prueba es aplicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); también es importante mencionar que dicha prueba no se aplica a todos los países del mundo, pero cuyos resultados se consideran los más objetivos, aunque no escapa de críticas razonables.

Como de costumbre, los peruanos, esperanzados, leímos dichos resultados y vemos, en lo personal, sin sorpresas, que nos ubicamos en el último lugar de los 65 países evaluados. Inmediatamente las críticas salieron y los titulares virtuales de los principales medios de comunicación informaban que "estamos peor", "somos el último lugar de América Latina", "estamos en la cola del mundo", etc; sin embargo hay que saber leer las cifras y, es realmente gracioso, leer los gráficos comparándonos con EE. UU., Finlandia, Japón, etc., si leemos los cuadros así, por obvias razones, siempre quedaremos mal; hay que leer los datos estadísticos en forma comparativa con nosotros mismos, es decir, analizar la forma en que estamos evolucionando como país. Si leemos así los datos, podremos comprobar que hemos mejorado, no como deberíamos, no como quisiéramos, pero estamos mejor en comparación a la última prueba PISA del 2009.

Ahora bien, ¿de quién es la culpa?. A eso nos dedicamos los peruanos: siempre buscamos culpables, y más aún en un tema tan importante como la educación. La respuesta más obvia: el Estado; y no dejamos de tener razón al afirmar eso, un Estado reducido, que maltrata a los maestros, que no les garantiza sueldos de calidad, que no les brinda de la capacitación y materiales adecuados, que no proporciona de infraestructura adecuada para el normal desarrollo de las labores académicas.

También debemos mirarnos al espejo, ¿qué hacen los profesores? En los últimos años se ha duplicado el sueldo a los maestros, sin embargo no vemos aún un compromiso activo por la educación. El SUTEP sigue significando una piedra para una adecuada y real transformación de la educación desde los propios maestros. Ojo digo SUTEP, no sindicatos ni gremios. ¿Qué hacen los padres para apoyar el la educación de sus hijos? Los padres y madres son los primeros actores y sin embargo son también los primeros que se desentienden de la educación de sus hijos al creer que para eso está el colegio. ¿Qué hace el mercado?, con la excusa de que el mercado se regula solo, han proliferado una inmensa cantidad de colegios privados de pésima categoría, engañando a padres de familia incautos que creen que "porque es particular es mejor" o "porque es particular aprobarán a mi hijo".

Por otro lado los medios de comunicación embrutecen la mente de padres e hijos al transmitir programas, como "El valor de la verdad", que en su más reciente edición tuvo como invitada a la modelo Tilsa Losano y que contando y exponiendo los secretos de alcoba que deben quedar en las cuatro paredes de una habitación, ha hecho mayor audiencia que otros programas en ese horario. ¿Por qué tanta audiencia? Ley de oferta y demanda en su máxima expresión. Diarios chichas, herederos de la década mafiosa de los 90's ponen en titulares el tema Tilsa y perpetúan un sistema que embrutece a la ciudadanía y también perpetúan un sistema machista que sigue viendo a las mujeres como objetos sexuales y que son tan incapaces de que lo único que les queda es buscar un hombre con plata.

La prueba que más pena me da que hemos reprobado como sociedad es la prueba Tilsa; después no nos quejemos porque nuestros hijos saben qué famoso estuvo con qué jugadora y a las justas recuerdan cuanto es 5x0.