30 de octubre de 2012
¿QUÉ ES LA CIENCIA POLÍTICA?
Martín Tanaka, doctor en Ciencia Política y docente del Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú lo explica.
28 de octubre de 2012
ENTREVISTA A FRANCISCO ALBURQUERQUE
Conversamos con Francisco Alburquerque, quien estuvo en nuestro país para dictar un taller para profesores de la Maestría en Gerencia Social y que será docente de la nueva Mención en Gerencia del Desarrollo Económico Local, a dictarse a partir del próximo año, en coordinación con el Consorcio de Organizaciones Privadas de Promoción de Desarrollo de la Micro y Pequeña Empresa (COPEME).
¿Cuáles son los objetivos que persigue el Desarrollo Económico Local (DEL)?
Normalmente, cuando se habla de desarrollo se tiende a hacer una abstracción excesiva pensando en términos económicos del país (PBI, crecimiento, etc.), pero no se suele hablar sobre cómo esta situación afecta la calidad de vida de las personas de una localidad. En el DEL primero pensamos en la gente, vemos las potencialidades de su territorio y cómo se organiza su actividad productiva para generar empleo, mejorar sus condiciones de vida y proteger el medio ambiente donde habita.
Los conceptos de economía y medio ambiente se encuentran tradicionalmente enfrentados y en pro del “desarrollo”, uno prepondera sobre el otro.
Este antagonismo no es muy inteligente porque cualquier opción que destruya el medio ambiente no tiene futuro. Lo inteligente es regenerar el capital natural de manera sostenible; de lo contrario, estaremos perdidos. Normalmente, en el mundo empresarial, al hablar de medio ambiente se piensa en costos de producción elevados y menos ganancia, pero no en términos de innovación tecnológica organizativa o deproducto diferenciado. Hay que trabajar haciendo propuestas coherentes a mediano y largo plazo.
¿Qué rol juega la innovación en la actividad empresarial?
Para mí, el desarrollo es sobre todo innovación, pero en el sentido más amplio, no solo tecnológica sino también social, organizativa, medio ambiental, institucional. Si deseas mejorar la forma cómo tratas a la naturaleza y conseguir un incremento sostenido de la productividad, tienes que innovar. Para ello, los municipios, las universidades y el mundo empresarial deben trabajar mucho más de la mano para mejorar la educación y crear plataformas de aprendizaje colectivo.
Ud. lleva más de dos décadas dedicadas al fomento del DEL en América Latina y el Caribe. ¿Cómo ha visto el proceso de implementación de estas ideas?
Diría que excesivamente lento, pero eso tiene que ver más con mis deseos. Todavía no hemos logrado que el DEL se reconozca como parte de una política nacional de desarrollo. En algunos países, figura más como programa que como política de gobierno. No obstante, sí ha habido avances: hace diez años esto sería parte de una conversación de un gueto y hoy estamos hablando en una universidad latinoamericana importante.
¿Qué ejemplo tangible de aplicación del DEL puede darnos?
En América Latina es emblemática la experiencia “el ABC paulista” de Brasil, una asociación formada por los municipios de Santo André, São Bernardo do Campo y São Caetano do Sul, que inicialmente surgió para mejorar el abastecimiento de agua en la zona y luego pasó a ser una región industrial con participación de muchos actores (NDR: fue el primer centro de la industria automotriz brasileña). Otra experiencia importante es la ciudad de Rafaela (Argentina), que es una población de cien mil habitantes donde existe un acuerdo temprano de formación de capital social, en donde actores del sector público y privado sitúan los temas del desarrollo productivo más allá de su color político, con pactos a largo plazo.
Muchos estados, al hablar de políticas de apoyo o de inclusión, crean programas transitorios de subvención económica que luego se vuelven fijos. ¿Cómo se da el salto de la dependencia al desarrollo productivo?
Yo me imagino que los políticos que caen en la tentación del voto fácil y del subsidio permanente, piensan que solo así pueden seguir teniendo los votos y el reconocimiento de los beneficiarios. Pero es una trampa a mediano plazo porque esa mentalidad pasiva del subsidio no genera, ni por parte del que la recibe ni por quien lo da, una actitud creativa o emprendedora que permita ver qué se puede hacer con los recursos que se tienen en el territorio.
Antes se decía: “En vez de darle peces, enséñale a pescar”; ahora habría que añadir: “… y asegúrate que haya agua”. Desde la política, se deben hacer apuestas por la innovación creativa aunque tarden en madurar más allá del periodo electoral. El desarrollo de mediano y largo plazo requiere una comprensión del emprendimiento productivo y un cambio cultural mucho mayor.
¿Es negativo o positivo que un programa social del Estado otorgue incentivos económicos por metas alcanzadas?
Depende de las metas. Si se trata del grado del fortalecimiento de los acuerdos entre actores privados empresariales, gobiernos locales, universidades, etc., pues me parecería estupendo. Lo importante no es la discusión de incentivos sino la discusión de la estrategia. Si no sabes adónde vas, no llegas a ninguna parte.
¿Qué características tiene la nueva Maestría en Gerencia Social con Mención en Gerencia del Desarrollo Económico Local?
Fue el resultado de la convicción de que si solo formábamos a personas que gerenciaran fondos sociales, nos quedábamos a mitad de camino. Necesitábamos cerrar el círculo y para ello teníamos que desarrollar habilidades para identificaroportunidades productivas y de empleo. Gracias a la comprensión de la PUCP, abrimos esta mención en DEL, para que la gente que hace gerencia social pueda especializarse en las tareas de promoción, diseño y ejecución de políticas, sin depender del gobierno nacional o de la cooperación internacional. Tendrá unametodología teórico-práctica, estudiaremos casos cercanos e invitaremos a actores metidos en proyectos interesantes, que a veces enseñan más que los académicos. Queremos convertir a la maestría en un foro amplio de aprendizaje colectivo, donde los profesores puedan ser alumnos y viceversa. Si lo logramos, habremos conseguido un salto de calidad importante.
21 de octubre de 2012
MANUAL DE METODOLOGÍA. CONSTRUCCIÓN DEL MARCO TEÓRICO, FORMULACIÓN DE LOS OBJETIVOS Y ELECCIÓN DE LA METODOLOGÍA.
El presente manual es producto de la experiencia del curso de formación a distancia Teorías, objetivos y métodos de la investigación social dictado en 2004 en el Campus Virtual de CLACSO gracias al patrocinio de la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional, Asdi. El propósito del curso, que contó con la participación de estudiantes e investigadores de distintos países latinoamericanos, fue discutir el papel de la teoría en la primeras etapas de un diseño de investigación social. El manual contiene los ejercicios que formaron parte del curso virtual, con sus respectivas respuestas. Espero que sea de mucha utilidad.
SAUTU, R. et. al. (2005): Manual de Metodología. CLACSO.
18 de octubre de 2012
¿QUÉ ES UN MOVIMIENTO SOCIAL?
Maritza Paredes, magíster en Administración Pública y docente del Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), explica las características de los movimientos sociales.
17 de octubre de 2012
1821: ALGUNAS HIPÓTESIS
El proceso de independencia, al igual que el de descubrimiento y conquista, no fue originario ni mucho menos tomó en cuenta la realidad socioeconómica nacional muy distinta a la europea. Mientras que en el viejo continente las ideas de la Revolución Francesa eran compartidas por las mayorías, es en ese marco político que los libertadores se formaron y fueron esas ideas las que trajeron: “libertad política, voluntad general y soberanía del pueblo” (Neira 2010: 65). Deshechos los intentos monárquicos de San Martín y terminada la influencia de Bolívar en el Perú, se restaura la Constitución de 1823, la misma que establece que la nación peruana se denominaría “República peruana”, con un gobierno popular representativo y cuya soberanía residía en la nación, independiente de toda monarquía o dominio extranjero. Si bien es cierto que Estado no es gobierno, tal vez la primera hipótesis de trabajo es que la naciente y joven patria necesitaba de una denominación (en ese momento las ideas políticas mundiales apuntaban a la decadencia de las monarquías absolutas e imperialismos coloniales, y al auge de las ideas republicanas) por lo que se decidió adoptar el nombre de “República” a pesar de que de república tenía muy poco o nada ya que la herencia colonial se mantuvo durante muchos años más posteriores a 1821, tanto en la forma de organización social, política y económica.
La segunda hipótesis de trabajo es que el nuevo Estado peruano no contaba con los elementos básicos que garantizaran la dominación y el control político sobre la población y que mantuviera el orden y la seguridad: ejército, impuestos y aparato administrativo. La naciente república no contaba con un ejército propio, ya que la gran mayoría formaron parte del ejército realista, por lo que los libertadores tuvieron que conformar un “ejército” con el pueblo, lo que se conoció como los montoneros (personajes de las clases medias y bajas que decidieron apoyar la causa independentista por beneficios económicos); no se contaba con impuestos propios, ya que el control de las cajas reales aún estaba en poder de los españoles que aprovecharon sus últimos días en el virreinato del Perú para saquearlas, dejando a los caudillos militares sin dinero para solventar los gastos de la independencia, lo que generó una agresiva política de empréstitos internacionales; y, finalmente, no se contaba con un aparato administrativo propio, sino con los rezagos que quedaron de la organización administrativa colonial. Se suponía que con la independencia se debería de organizar un nuevo cuerpo de leyes, de acuerdo a la nueva estructura política y jurídica, pero esto no se dio hasta 1845, en que se empiezan a aprobar los nuevos códigos (en el gobierno de Ramón Castilla).
Una última hipótesis de trabajo es que los padres fundadores de la patria no tomaron en cuenta a la población para ocupar los nuevos puestos y cargos administrativos creados. Los congresistas eran elegidos entre los personajes notables (entiéndase por notables: con educación, prestigio y dinero) de la ciudad; de esta manera el Estado peruano quedó en manos, inicialmente, de un grupo de poder militar (lo que Basadre llamó el primer militarismo) y luego por personajes adinerados que contaban con ingentes recursos económicos para poder acceder al poder político (recordemos a Manuel Pardo y Lavalle, primer presidente civil). De esta manera el debate entre conservadores y liberales fue ganado por los primeros, para quienes el pueblo no tenía capacidad para hacer leyes, para decidir sobre la forma de gobierno ni para ejercer soberanía.
14 de octubre de 2012
CHAVISMO Y AUTORITARISMO
El triunfo –aparentemente sin fraude– de Hugo Chávez el domingo pasado demostró de nuevo que Venezuela no es una plena dictadura. La oposición competió seriamente por el poder a través de elecciones. La elección generó incertidumbre. De hecho, muchos antichavistas creían que el candidato opositor, Henrique Capriles, iba a ganar. Pero todavía no era la hora de Capriles.
Chávez ganó por tres razones principales. La primera es el gasto social. Gracias a los ingresos extraordinarios generados por el petróleo (más de $ 600 mil millones en la última década), el gobierno de Chávez ha invertido una enorme cantidad de dinero en programas de salud, educación, nutrición, vivienda y pensiones. Estos programas sociales son marcados por la ineficiencia y la politización. Han generado relaciones clientelistas. Y, en términos fiscales, son poco sostenibles (muchos analistas esperan una fuerte resaca –con devaluación– después de la fiesta electoral). Pero es innegable que han tenido efectos positivos. El nivel de pobreza ha bajado de casi 60% a menos de 30%. Ha habido una tremenda expansión de acceso a asistencia médica; la población universitaria ha duplicado; y la población con acceso a pensiones ha cuadruplicado. Y el nivel de desigualdad ha bajado: el índice de GINI cayó de .49 a .39, uno de los más bajos de América Latina. A pesar de la inflación y la tremenda inseguridad, entonces el nivel de vida de mucha gente ha mejorado bajo Chávez.
Segundo, Chávez sigue beneficiándose del populismo. Como Fujimori, Chávez derrotó a una élite política detestada por una gran parte de la población. Y como la oposición a Fujimori en los años noventa, la asociación del antichavismo con los partidos tradicionales ha sido una cruz pesada. Capriles intentó distanciarse de la vieja clase política, pero en un país polarizado entre chavistas y antichavistas no lo pudo hacer por completo.
Tercero, Chávez ganó porque la elección no fue justa. Fue limpia en el sentido de que no hubo fraude, pero el abuso masivo del poder le dio una ventaja enorme a Chávez. Los abusos son conocidos: el cierre de RCTV y decenas de radios, el arresto o exilio de figuras políticas y mediáticas importantes (Manuel Rosales, Osvaldo Álvarez, Guillermo Zuluaga), el hostigamiento a periodistas y activistas de derechos humanos, las listas negras (Lista Tascon) y el uso masivo y sistemático de las instituciones y los recursos públicos para fines partidarios. La elección puede haber sido técnicamente limpia, pero no fue para nada justa.
No hay democracia en Venezuela. En democracia se respetan las libertades básicas de asociación, expresión y prensa. Los que critican al gobierno no son castigados. Y la oposición compite en condiciones mínimamente equitativas. Estas condiciones dejaron de existir en Venezuela hace varios años.
Si Venezuela no es ni dictadura ni democracia, ¿qué es? Es autoritario competitivo, como el Perú de Fujimori. A diferencia de las dictaduras militares o de partido único, el autoritarismo competitivo es un régimen híbrido: hay instituciones democráticas que no son fachadas. Hay medios independientes y partidos de oposición, y la oposición compite seriamente por el poder (a veces gana, como en Nicaragua en 1990). Pero compite en una cancha desigual. Tiene menos recursos, menos acceso a los medios, sus líderes y activistas sufren varios tipos de hostigamiento y encuentran que, en vez de ser árbitros neutrales, las instituciones del Estado (Poder Judicial, organismos electorales, Sunat) se utilizan como armas en su contra. Jorge Castañeda describió las elecciones de 1994 en México –otro caso de autoritarismo competitivo– como un “partido de fútbol en el cual los arcos son de distintos tamaños y un equipo tiene 11 jugadores más el árbitro y el otro equipo tiene seis o siete jugadores”. El segundo equipo puede ganar, pero es muy difícil.
Venezuela bajo Chávez y Perú bajo Fujimori son casos ejemplares del autoritarismo competitivo. De hecho, las calificaciones de la ONG norteamericana Freedom House para los dos países son muy parecidas. En una escala de 2 (más democrática) a 14 (más autoritaria), Perú recibe una calificación de 9 en 1998 y 1999 y Venezuela recibe una de 9 en el 2010 y una de 10 en el 2011. Para los que criticamos el autoritarismo de Fujimori, entonces sería una tremenda hipocresía aplaudir la reelección de Chávez, cuyo régimen es igualmente autoritario.
Para Chávez, la ventaja del autoritarismo competitivo es que las elecciones le dan un nivel de legitimidad que no existe bajo una dictadura tradicional. Después de su triunfo electoral, es más difícil tratar a Chávez como un autócrata (aunque lo es). Algo parecido ocurrió en el Perú después de las elecciones de 1995 (y aún en el 2000).
Pero, a pesar de su legitimidad electoral, el régimen chavista tiene varios puntos de vulnerabilidad. Uno de ellos es la sucesión. Los regímenes autoritarios más duraderos tienen partidos fuertes capaces de organizar la sucesión, como Malasia o México bajo el PRI. Pero en los regímenes personalistas, como Perú, Venezuela o Argentina bajo Perón, la sucesión es un campo de minas. En Perú, por ejemplo, la necesidad de tener a Fujimori como candidato en el 2000 (porque ningún otro fujimorista podía ganar) fue fatal para el régimen. Chávez enfrenta el mismo problema, y el problema se agudiza por su cáncer. Todo está construido alrededor de su persona y depende casi totalmente de él. El sistema chavista está basado en dos pilares precarios: Chávez y el petróleo. Si se elimina uno, el régimen puede colapsar rápidamente.
12 de octubre de 2012
LAS MONARQUÍAS
En primer lugar hablaremos de las monarquías feudales. Es menester recordar que el feudalismo fue un sistema político, económico y social que se basó en la posesión de la tierra (del feudo); no existía aún la noción de Estado tal como la conocemos, por lo tanto el poder estuvo descentralizado en los señores feudales, quienes eran los poseedores de las tierras y eran servidos por los vasallos, estableciéndose una relación directa entre señor feudal y vasallo. La titularidad del poder la tenía Dios (producto del proceso de educación que estaba en manos de la iglesia católica), la misma que era “otorgada” a los reyes por el Papa; pero los reyes no eran más que figuras decorativas sin ningún poder absoluto. Quién realmente ejercía el poder era el señor feudal. Recordemos que incluso, si un rey deseaba decretar una ley era necesaria la consulta a la población como un acto de aprobación. “La ley se hacía con conocimiento del pueblo y mediante la declaración del rey” (Fayt 1966: 44). En ese sentido el monarca se hallaba muy por debajo de la autoridad papal y feudal. La monarquía feudal no fue dominante ni despótica ni absoluta, por el contrario fue muy débil y descentralizada porque no pudo concentrar los elementos básicos del poder político: la formación de un ejército leal al Estado (ya que los monarcas feudales no podían correr el riesgo de armar a sus propios súbditos, ya que el peligro era muy grande), un sistema de recaudación de impuestos (ya que en el feudalismo las relaciones señor feudal-vasallos eran directas y personales, por lo que se podían abstener de pagar tributos si así lo deseaban) y porque no tuvo un aparato administrativo (burocracia) para poder mantener el orden social, “elementos que hacen posible las operaciones esenciales del poder, es decir, la acción, la decisión y la sanción” (Fayt 1966: 46).
Ahora bien, el desarrollo de la monarquía absoluta se debió a que los señores feudales empezaron a perder a sus vasallos, producto de las constantes guerras que se sucedieron en el siglo XIV, como consecuencia de ello dejó de existir la relación descentralizada y personal y surge una relación mucho más coercitiva hacia una autoridad hasta esos momentos prácticamente desconocida: el monarca absolutista, quien, heredero de la “concepción divina del poder”, es el encargada de unificar a los diversos feudos que van quedando a su merced[1]: “la propiedad de la tierra tendió a hacerse menos condicional, al tiempo que la soberanía se hacía más absoluta” (Perry 1982: 14). Los instrumentos básicos del poder político se van haciendo más fuertes y se consolidan como elementos básicos del Estado absolutista: en primer lugar la formación de ejércitos nacionales leales (no los grupos mercenarios del feudalismo), la recolección de impuestos cuyo fin sería el mantenimiento de las campañas militares (ya que las guerras fueron fundamentales para la formación de los modernos Estados europeos, incluso Nicolás Maquiavelo recomendaba al príncipe conocer el arte de la guerra (Maquiavelo 2008)) y la creación de un aparato burocrático encargado de las funciones de la administración de justicia basada en el derecho clásico romano y de las funciones económicas como el comercio, lo que posteriormente dio impulso al mercantilismo y la aparición de la burguesía en el escenario político.
De todas formas, tanto la monarquía feudal como la monarquía absolutista no hacen más que perpetuar la dominación política de una clase sobre otra, bajo la creencia de que, según Theimer, la clase baja (pueblo) es incapaz de gobernarse a sí mismo: “El pueblo no tiene cómo adoptar una decisión sensata” (Theimer 1960: 109). De esta manera se evidencia una vez más que el Estado no es imparcial, ni autónomo ya que siempre ha servido a los intereses de las clases dominantes.
[1] Debemos tener en cuenta que muchos feudos quedaban desprotegidos de su señor feudal, ya que estos tenían entre sus actividades la guerra, y también participaron de varios enfrentamientos armados, muchos de ellos no regresan con vida, dejando sus feudos expuestos a invasiones, a sus vasallos con la libertad de irse o aceptar un nuevo señor y con un campesinado cada vez más explotado en su trabajo.
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