14 de enero de 2012

ACTUALIDAD DE LAS CLASES SOCIALES

Jaime Osorio dice que en la actualidad, las ciencias sociales, en especial la sociologia, han dejado de lado el estudio de las clases sociales.

Hay muchas razones para que esto ocurra. La noción de clases sociales se lleva mal con las visiones que postulan que la acumulación de riqueza y poder en la sociedad es sólo retribución del talento, a la capacidad y al esfuerzo personal, elementos que constituyen uno de los núcleos centrales de la ideología liberal.

El problema real no se ubica tanto en discutir la emergencia de nuevos actores o de nuevas identidades, sino en las derivaciones teóricas y políticas que ubican a los nuevos actores en contraposición a las clases.

Reapropiarse del tema de las clases como recurso heurístico reclama romper con el silencio y la distorsión.

Desde los años setenta del siglo pasado y por razones que se derivan de los cambios políticos que ha sufrido la academia, en las aulas se asiste a un proceso de estigmatización de los paradigmas de cuentistas sociales que han sido formados en enfoques que ignoran el tema o que lo distorsionan de tal manera que se hace irreconocible.

Estudios posteriores (como los de la Giovanni o Poulantzas) son parciales y otros más conocidos en la academia latinoamericana (como los de Dos Santos o Cueva) presentan deficiencias.
  • ¿Cuántas clases sociales existen? ¿Por qué, en ocasiones, se habla de dos, tres o más clases?
  • ¿En qué se diferencia la teoría de las clases sociales de la teoría de la estratificación? ¿Porqué es inapropiado hablar de clases altas, medias y bajas y es más preciso referirse a burguesía, proletariado, terratenientes, etcétera?
  • ¿Las clases sociales son un dato sociológico o sólo existen cuando toman conciencia de su situación e identidad?
  • ¿El proletario se extiende o, porel contrario, asistimos a su extinción?
Las anteriores son preguntas válidas que cualquier sociólogo, en especial los dedicados al estudio y análisis de la estructra social, deben hacerse y responder.

11 de enero de 2012

EN DEFENSA DE MI PROFESIÓN

Milagros Leiva, en la entrevista a Miguel Prialé, ex gerente municipal y ahora presidente de Emape, demuestra que no me conoce –cosa que no es importante– pero a la vez exhibe un prejuicio contra los sociólogos, que podría reducir si leyera en la misma edición de El Comercio el artículo de uno de los más brillantes sociólogos latinoamericanos, el ex presidente del Brasil Fernando Henrique Cardoso. En el llamado “pensamiento único”, que aquí denominan neoliberal y yo insisto en que es mejor la estadounidense de neoconservador, porque desecha el liberalismo político, la sociología ha sido mal tratada. Por eso, Pinochet la declaró fuera de la ley y la suprimió de un plumazo. Soy sociólogo y me he especializado en ciencia política y no creo que mi designación para dirigir ad honórem la formulación del primer plan de desarrollo de Lima como región pueda ser cuestionada.

Miguel Prialé me defiende al recordar que he sido presidente del Congreso, cargo importante pero que explica un año de mi vida, y me considera –elogio que no creo merecer– figura intachable. Pero eso no es lo que discute la entrevistadora. ¿Es que un sociólogo no sirve para conducir un equipo que elaborará el plan de Lima como región? Comencemos por precisar que la labor se complementa con el Instituto Metropolitano de Planificación.

La más simple definición de sociología que recuerdo es la del estadounidense Inkeles: ciencia que estudia las relaciones de los hombres en sociedad. ¿No importa eso en un plan de desarrollo? ¿Somos acaso una sociedad que se define por ladrillos y cemento? Algunos confunden la alcaldía con una jefatura de obras públicas, pero más allá de eso se necesita explicar las aspiraciones, propuestas y límites que tiene la visión de los ciudadanos en cada momento. Si en algo ha aportado la sociología es en el planeamiento del que tanto han renegado los neoconservadores, esos que en tiempos de don Pedro Beltrán calificaron de burro al diputado Alfonso Benavides Correa, que propuso un instituto de planificación. Es que tanto entonces, como ahora, se beneficiaron de la ausencia de planificación los que acumulan a partir del desorden, desde los que lucraron con el proceso de urbanización hasta los que lo hacen en la informalidad.

En mi profesión he afincado en la ciencia política: investigo y enseño sobre instituciones. Mi práctica ha sido esa, comenzando como teniente alcalde de Lima con Alfonso Barrantes y como regidor los tres años siguientes y luego casi 14 de congresista. Pueden verla como actividad política, pero esta no está desligada de mi labor profesional, como no lo está el seminario de reforma del Estado que organizo en la Universidad Católica desde el 2006 para discutir temas tan concretos como el sistema electoral y de partidos. Pero no es mi vida la que importa, sino lo que es esta profesión. ¿Lo sabe la entrevistadora? ¿Por qué no busca explicaciones en cómo se organiza la participación vecinal o la consulta ciudadana? ¿Sabe que una obra vial puede causar más líos que Conga?

Temo que me encuentro ante un bache generacional construido por el pensamiento neoconservador que va más allá de intenciones. Por eso Miguel Prialé no sabe cómo defender mi profesión de la embestida de la entrevistadora, no por brillante menos equivocada. Hoy más que nunca, en el mundo no cabe ni el pensamiento único ni la disciplina única. En el doctorado que dirijo en la PUCP, promovemos la interdisciplinariedad y nadie podría admitir que una especialidad se ningunee de esta manera. Mis colegas me eligieron primer decano del Colegio de Sociólogos en 1994. Esta entrevista ha hecho que me vuelva a sentir defensor de un gremio que ha dado mucho de sí y del que espero mucho, aunque es también una manera de defender mi propia autoestima.

7 de enero de 2012

"LA EPIFANÍA DE ALAN GARCÍA", UNA CRÍTICA A SU ÚLTIMO LIBRO

Vio la luz. “[…] los Nostradamus que anuncian la crisis están equivocados”, le ha sido revelado al ex presidente Alan García, como atestigua en su más reciente libro “Contra el temor económico” (Planeta, 2011). No se entiende exactamente a quiénes se refiere; bien podría ser a economistas de la talla de Nouriel Roubini, Tyler Cowen, Dean Baker, Joseph Stiglitz, Jeffrey Sachs, Kenneth Rogoff o Paul Krugman, ninguno de los cuales es citado en su obra.

Contrario a lo que han venido alertando ellos y otros más, “hoy se abre para la humanidad creciente un nuevo capítulo científico, productivo y de consumo, una extraordinaria oportunidad de crecimiento con más bienestar y justicia social […] los desequilibrios que sufrimos son los dolores de alumbramiento de una nueva economía que se abre paso”. Dadas las circunstancias, esta obra debió haber sido publicada en Europa o tener una versión de bolsillo para los ‘indignados’ de todo el mundo que –seguro por capricho– convirtieron al 2011 en el “año de la protesta social”.


DUDOSO ENTUSIASMO
La tesis central del libro sostiene que el mundo atraviesa un bache insignificante dentro de una avalancha de progreso y desarrollo económico que se reactivará “en el segundo semestre del 2013”, refiere el ex presidente con precisión milimétrica. Esta afirmación es sustentada en la primera mitad de la obra, que por partes pareciera un libro de autoayuda escudándose en refranes poco profundos como el clásico de Franklin Delano Roosevelt: “Lo único a lo que debemos temer es al temor mismo”. No al hambre, no a las burbujas financieras, no a los efectos de sobreendeudamiento, no a la devastación medioambiental. Solo al temor.

“Es cierto que vivimos algunos desequilibrios en la economía…”, dice García en lo que podría ser el mayor eufemismo del libro, pero “Jamás la humanidad ha tenido, como ahora, una economía tan productiva tecnológicamente y una ciencia tan desarrollada”. Como comprenderá el lector, esto es una obviedad si se asume al menos algún tipo de progreso incremental en la historia. Es curioso que no se haya percatado el autor, en cambio, de que el progreso tecnológico y científico se ha ralentizado en las últimas décadas. Aunque hoy nos entusiasmemos con la Internet y las redes sociales, no son ni remotamente tan transformacionales como lo fueron la electricidad, el motor de combustión o los fertilizantes.

En cuanto a la economía, hablar de “algunos desequilibrios” es, por decir lo menos, ingenuo. Europa hoy no encuentra la manera de crecer y está al filo del hoyo. Estados Unidos ha acostumbrado a sus consumidores a tener estilos de vida que no pueden pagar, salvo que se financien con una tremenda burbuja como la que estalló en el 2008. China piensa que va a seguir expandiéndose a dos dígitos a punta de inversiones de capital cada vez más ineficientes, y cuando descubra que no podrá hacerlo –o si se le descontrola la inflación–, enfrentará protestas sociales sin precedentes. Los latinoamericanos seguimos creyendo ilusamente que estamos blindados y no hacemos nada significativo –como no lo hizo García– por reformar nuestros estados inoperantes.

Además, el autor descarta como irrelevantes tendencias verdaderamente peligrosas como el envejecimiento de la población mundial, la fragilidad del sistema energético, los efectos del calentamiento global, el encarecimiento de los commodities alimentarios o la insostenibilidad de los estilos de vida, en muchos casos minimizándolas con cifras que no sustenta con ninguna fuente (solo dice que son “bastante conocidas”).


EL PERÚ QUE QUEREMOS
Luego, en la segunda parte analiza la situación del Perú y los resultados de su gobierno. Las cifras que presenta son verdaderamente espectaculares, y es una lástima que se hayan visto opacadas en su mandato por escándalos como el de los ‘petroaudios’ o su cuestionada filosofía del perro del hortelano (que no menciona una sola vez en la obra, aunque en cierta medida la justifica). Si nos ceñimos a lo económico, sería mezquino no reconocer los grandes avances de su gobierno, más allá de que haya tenido el viento a favor por el superciclo de los commodities mineros.

García hace también una introspección sobre los obstáculos que ha enfrentado el país en su historia, enarbolando por momentos teorías poco convencionales (“Vivimos aún la conquista como un acto de ruptura y de violación, con reminiscencias psicosexuales en las que el extranjero barbado y dominante representa la dictadura del padre cruel y ausente”). En un punto se refiere al final del gobierno de Velasco Alvarado y dice: “Era la oportunidad de mostrar al país cuán negativo era el estatismo”. Pero en lugar de asumir su responsabilidad por no hacerlo (y, de hecho, reforzarlo en su primer gobierno), salta olímpicamente al gobierno de Fujimori, al cual solo critica tibiamente. De hecho, nunca se refiere individualmente a su primer gobierno; siempre lo apareja al segundo de Belaunde (“Se dejó a los dos gobiernos siguientes…”) y los presenta a ambos como víctimas de las circunstancias.

Resulta irónico el reiterado uso en el libro del argentinismo pasatista, que según el diccionario de “El Clarín” significa: Que entretiene de manera frívola. Como García mismo reconoce, “Quien espera milagros generales e inmediatos no aportará una solución, solo traerá un mayor problema”. ¿Qué sentido tiene buscar soluciones si lo único a lo que hay que temerle es al temor mismo?

6 de enero de 2012

REVOCANDO QUÉ?

Es increíble la reciente fiebre de revocatorias municipales y regionales que se está viviendo en el Perú, ni bien ha empezado este nuevo año y las filas en las puertas de la ONPE eran interminables; miles de personas, sabe Dios con qué dinero, esperaban para comprar el famoso kit de revocatoria; se ha dado cuenta de que sólo en estos primeros 3 días se han descargado cerca de 50 mil formularios de la página web de la ONPE.

Según el último reporte de la ONPE, publicado ayer, 679 ciudadanos de todo el país buscan revocar a sus autoridades, entre alcaldes distritales, provinciales, regidores y jefes de región.

Son 11 los presidente regionales a quienes se busca remover de sus cargos, entre ellos el titular de la región Cajamarca, Gregorio Santos Guerrero. Pero es el presidente regional de Huancavelica, Maciste Díaz Abad, quien tiene el mayor número de pedidos de revocación: tres. Dos pedidos de remoción tienen los presidentes regionales Wilfredo Oscorima Núñez (Ayacucho), Jorge Velásquez Portocarrero (Ucayali) y Tito Chocano Olivera (Tacna). Completan la lista de presidentes regionales, a quienes se les pretende acortar el mandato, los titulares de las regiones Ica (Alonso Navarro), Tumbes (Gerardo Viñas Dioses), Madre de Dios (José Luis Aguirre Pastor), Áncash (César Álvarez) y Loreto (Yván Vásquez Valera).

Pero el caso más emblemático es el de la Municipalidad de Lima, la alcaldesa Villarán ha sido víctima, estos últimos días, de una constante campaña de desprestigio a su imagen y labor municipal, puede o no estar justificada la crítica, lo curioso es que aparecen justo ahora en tiempos de revocatoria. Se le critica la ausencia de obras, la paralización de muchas más que dejó el ex alcalde Castañeda y del cual ya nos ocupamos en una entrada anterior (léase: EL DISCURSO DEL MUDO).

Soy un ferviente defensor de todos los mecanismos de participación ciudadana, y estoy convencido de que mientras más participe la gente, más democrática será nuestra sociedad. La revocatoria es una mecanismo legal de dicha participación, pero cuando se presta a fines oscuros, se tergiversa su utilidad e importancia. La pregunta válida es ¿Qué queremos revocar? a la persona? o a la forma en que se ejerce el gobierno municipal?.

Después de cerca de 10 años de un gobierno municipal oscuro y nada transparente de Luis Castañeda, aparece la Sr. Villarán con una visión de apertura y claridad en las cuentas municipales, las mismas que recibió con graves problemas (por tal motivo, la fiscalía ha aperturado un juicio al ex alcalde y solicita su arresto preventivo). Supongo que el proceso de cambio de gestión municipal no es de un día para otro, es necesaria y una obligación de todas las autoridades desterrar la absurda idea de "que robe, con tal que haga obras" que es, al parecer el caso del ex alcalde de Lima.

Es necesario una revocatoria de mentalidad, ya que si las personas siguen siendo las mismas, no habrá solución viable jamás, habrán reuniones, consejos, talleres, etc. por cumplir y adormecer la mentalidad del pueblo, pero en el fondo la raíz de la corrupción seguirá creciendo y luego será demasiado tarde para extirparla.

3 de enero de 2012

CONSTRUIR INSTITUCIONES: DEMOCRACIA, DESARROLLO Y DESIGUALDAD EN EL PERÚ DESDE 1980

La consolidación democrática de un país depende de la calidad de sus instituciones. Eso suena a lugar común. Pero lo que en realidad importa es cómo definimos estas instituciones: cómo las instituciones formales se relacionan con las informales, con las prácticas cotidianas de la gente, con la cultura política. Las instituciones sí son relevantes, pero lo fundamental es su relación con las dinámicas políticas y sociales subyacentes que quieren cambiar.

Al analizar la naturaleza del desarrollo institucional en el Perú de los últimos años, este libro desataca la necesidad de una visión de largo plazo que tome en cuenta plenamente el contexto histórico en el que las instituciones puedan crecer. En el último cuarto de siglo no han faltado intentos de construir nuevas instituciones democráticas, pero los logros duraderos -que sí los hay- han sido decepcionantes. Las bases para una democracia verdadera son aún débiles.

Este libro reúne ponencias escritas tanto por destacados observadores de la realidad peruana como por quienes se han involucrado activamente en el diseño e implementación de las reformas institucionales en los últimos años. Sus reflexiones proveen un valioso marco para el cuestionamiento y la autocrítica, en un momento en que los peruanos miran hacia el futuro para construir un país mejor.

John Crabtree: Construir Instituciones: democracia, desarrollo y desigualdad en el Perú desde 1980 (2006)

2 de enero de 2012

2011-2012

Llega nuevamente el momento de evaluar el 2011 y de especular sobre el año que empieza. Pero antes recordemos cómo veíamos al inicio el año que se va: el 2 de enero de 2011, escribí que “lo más probable es que el 31 de diciembre de 2011 (…) comentemos ya sea sobre la ausencia de propuestas ambiciosas de reforma, o sobre cómo esos intentos se empantanan en la etapa de implementación”. Recordemos que a finales de 2010 se hablaba de un triple empate en la intención de voto entre Toledo, Castañeda y Fujimori, todos ligeramente por encima del 20%; Humala parecía estancado alrededor de un 10%, y Kuczynski y Aráoz intentaban pasar el 5%. El 26 de diciembre de 2010, después de la presentación de los equipos de plan de gobierno (Félix Jiménez por Gana Perú), comentaba que la experiencia muestra que los gobiernos no siguen los planes que se presentan en la campaña. Caído el gabinete Lerner, alejado Jiménez del gobierno, acabado el proyecto de una “gran transformación”, y con un gobierno que recién está terminando de instalarse, no resultó tan mal pronóstico.

Para repensar el 2011, año electoral y de inicio de un nuevo gobierno, resulta muy útil la lectura de Postcandidatos. Guía analítica de supervivencia hasta las próximas elecciones (Carlos Meléndez, comp. Lima, Mitin eds., 2011). El libro permite una mirada de las características generales del proceso electoral (Levitsky), de las trayectorias de los candidatos principales, y de la “muerte y resurrección” (¿y nueva muerte?) del grupo de intelectuales y políticos agrupados en los Ciudadanos por el Cambio (León). Otros textos abordan la debilidad de los partidos expresados en la rendición de las cuentas de sus campañas (Egúsquiza), el peso desmedido de los medios de comunicación y de sus propias agendas (García), y en la extrema volatilidad del electorado, que dificulta el trabajo de las encuestadoras y da pie a teorías conspirativas sin fundamento (Maldonado). Es una obra que aspira a llegar a un público amplio, pero no por ello deja de plantear preguntas fundamentales.

Un tema que recorre el libro es el cómo se combinan elementos estructurales y contingentes en el análisis político. Quienes analizan las campañas de Humala, Toledo, Castañeda y Kuczynski (León, Vera, Meléndez y Barrenechea, respectivamente) sugieren qué errores o aciertos de diagnóstico y estrategia explican los resultados electorales, mientras que los textos dedicados al fujimorismo, el Apra y al análisis final de las campañas (Urrutia, Cyr y Dargent) llaman la atención sobre la formación o persistencia de identidades más estables, así como sobre la continuidad del mapa electoral del 2006 en el 2011. En realidad, lo estructural es un punto de partida que abre escenarios más o menos probables, pero el punto de llegada es consecuencia de las decisiones de campaña.

Pensando en el 2012, deberíamos seguir el mismo criterio: hay escenarios más o menos probables, pero el desenlace dependerá de las decisiones de los actores principales. ¿De qué estaremos hablando cuando evaluemos el 2012 el 1° de enero de 2013? El gabinete Valdés parece frágil, porque fue la mejor respuesta que el Presidente pudo dar a una crisis, pero también lo fue el de Velásquez Quesquén y duró mucho más de lo previsto. En todo caso, siguiendo con ilustraciones del gobierno anterior, así como García nombró a Simon intentando recuperar iniciativa política, el próximo Presidente de Consejo de Ministros podría ser un personaje de más trayectoria y peso político propio.