4 de noviembre de 2011

LA FELICIDAD PUEDE GENERAR AUMENTO DE PESO

Un estudio revela que aquellas parejas felices y estables pueden mantener mayor riesgo de ganar peso en su etapa afectiva.

Las personas afortunadas en los temas amorosos tienden a engordar a diferencia de las que se encuentran solteras, tal como lo reveló el profesor de Sociología Thomas Klein basándose en los resultados de un análisis realizado a 2.000 personas.

Según Klein, las personas que buscan una persona en sus vidas, se convierte en un impedimento para subir de peso, pues cuanto más dura es la competencia, más se esfuerzan los solteros por mejorar su imagen y mantener la línea para resultar más atractivos, según informa Contexto.com.

Este resultado apunta a que probablemente los solteros ven a los temas de adelgazamiento como una forma de “preparación para el mercado de parejas”, compartiendo menos comidas o por indicios de problemas psicosomáticos, sostuvo el especialista.

30 de octubre de 2011

EL VERDADERO ESPÍRITU HALLOWEENENSE

Nuevamente llega esa temporada del año, conocida mundialmente como Halloween o Noche de brujas, día en que la mayoría de madres visten a sus hijos como niñas y a sus hijas como prostitutas.

Hay fiestas, los pequeños salen a pedir golosinas, se disfrazan de sus personajes favoritos y celebran esta fiesta olvidando el principal componente de la misma: El Miedo.

Psicologicamente, el miedo es el estado emocional relacionado con los sentimientos de temor y espanto. Puede estar relacionado con determinadas personas, situaciones y objetos, como tambien puede ser producido de forma vaga e indeterminada. Puede circunscribirse temporalemente a determinbadas situaciones individuales o deberse a lesiones psicológicas ocasionales, pero también puede aparecer como un estado patológico de larga duración. El progreso social, con su racionalidad basada en las ciencias naturales, eliminó los miedos reales, ocasionados por los peligros de la naturaleza, dominantes en épocas anteriores de la historia de la humanidad, pero construyó nuevos miedos existenciales, socialmente determinados: el peligro de una guerra atómica, la crisis del medio ambiente y la destrucción de los principios naturales de la vida.

Así que, mis estimados lectores, el miedo es un elemento escencial y fundamental de la personalidad de todo ser humano, aprender de el y superarlo significará mejorar nuestras relaciones personales. Enséñenles a sus hijos a tenerles miedo, ya que sólo a si los superaran, enséñenles a tener miedo de la sociedad y seran mucho más precavidos y responsables; finalemente, enséñenles a tener miedo a su propio futuro, ya que nadie sabe exactamente dónde estará dentro de unos años o si estará vivo o muerto.

29 de octubre de 2011

LA IMPREDECIBILIDAD DE LA POLÍTICA

El ser humano siempre ha querido predecir los acontecimientos. Cuándo llovería o cuándo habría sequía para saber si la cosecha debía darse o si había que esperar. Desde los tiempos más antiguos, el hombre desarrolló métodos para predecir el futuro. Generalmente era el sacerdote de la tribu el que trataba de hacerlo o, a veces, el jefe. El gran filósofo español José Ortega y Gasset dice que el ser humano es como un náufrago, que trata de sobrevivir creando mitos o teorías que le permitan ordenar los acontecimientos y sentir que comprende lo que sucede.

Pero, en general, la predecibilidad no se produce. El enorme progreso de los métodos de observación y cálculo permiten predecir, por ejemplo, el estado del tiempo, pero, a veces, no se logra.

Si pasamos ahora del tiempo a la política, vemos que esta no se puede predecir. Si se pudiera saber por adelantado los sucesos de la política, las consecuencias podrían ser terribles. Por ejemplo, un tirano podría saber que nadie podría derrocarlo y su dictadura sería espantosa. Pero, desde luego, también podría saber que en el futuro habría una revolución que lo sacaría del poder omnímodo al que aspira con toda su alma. Podría, entonces, renunciar para evitar que lo saquen del poder de mala manera. Pero esto sería una ilusión, pues todo tirano comete crímenes para evitar que alguien se atreva a desafiarlo. Renuncie o no, siempre terminará mal, como acaba de suceder con Muamar Gadafi, el terrible tirano de Libia.

El hecho es que la política no se puede predecir. Pero esta afirmación no puede tomarse de manera absoluta. Todo presidente tiene una personalidad y, a veces, se puede predecir cómo habrá de reaccionar ante determinados sucesos. Mas, en una mayoría de casos, se ve que esto no es posible.

Por ejemplo, en el 2006, atemorizados por el programa radical de Ollanta Humala, la mayoría votó por Alan García, pero muchos tenían miedo de lo que podría hacer, pues en su primer gobierno provocó una tremenda inflación, que casi termina con el país. Además, quiso nacionalizar la banca. Sin embargo, cuando llegó al poder, disipó todos los temores. Una de sus principales acciones fue evitar la inflación y logró su propósito, pues en su gobierno la inflación fue una de las más bajas de América Latina.

En las elecciones del 2011, una gran cantidad de ciudadanos estaban aterrorizados por el triunfo de Ollanta Humala: recordaban el radicalismo de su programa del 2006. Sin embargo, ante la sorpresa de los que temían que siguiera un modelo chavista y afectara la libre expresión, Humala, desde sus primeras declaraciones, dijo que respetaría la libertad de los medios de comunicación. De otra parte, su gobierno es de izquierda moderada. O sea que la posición de Humala fue totalmente impredecible.

Otro hecho no previsible fue un doble acontecimiento en el Congreso. Primero, se descubrió que un grupo de parlamentarios estaban procesados por diversos delitos. Pero, y esto es increíble, sus accesitarios también lo estaban. Asimismo, nadie previó que Omar Chehade, segundo vicepresidente, hubiera caído en un presunto tráfico de influencias. Él lo niega, pero se ha abierto una investigación para saber si la acusación tiene fundamento o si, en realidad, es inocente. Como se ve, este caso era imprevisible.

Regresando al presidente Humala, uno de sus principios es la lucha contra la corrupción y es evidente que esta va a ser muy dura, pues la corrupción en las esferas de gobierno ha sido muy grande en el anterior régimen. Y muchos funcionarios del gobierno anterior siguen ejerciendo sus cargos. En realidad, se necesita hacer una reingeniería de la organización gubernamental para luchar contra la corrupción. Hacemos votos para que Ollanta Humala pueda lograrlo.

Por: Francisco Miró Quesada

27 de octubre de 2011

¡QUÉ PASE CIRO!

Con este título que recuerda la famosa frase de Laura Bozo, en su programa mexicano (¡qué pase el desgraciado!) quisiera escribir esta entrada sobre los capítulos finales de uno de los realities shows más taquilleros, importantes y sintonizados de los últimos años: el caso del estudiante perdido en el Colca, Ciro Castillo, el mismo que ha mantenido en suspenso a todo el país durante casi 7 meses completos.

Como simple análisis cuantitativo sería bueno saber cuantos días y en cuantos diarios esta noticia fue ubicada en portada, cada diario con su estilo, hipótesis y posibles culpables de esta desaparición. Pero quisiera hacer mención de algunos puntos importantes que debemos meditar de ahora en adelante, ya que este reality show recién empieza.

En primer lugar sería bueno analizar el caso de la otra desaparecida: Rosario Ponce, quien nueve días después de perdida apareció. Si bien es cierto que aún no se ha demostrado responsabilidad legal de la señorita Rosario en este caso, el gran e implacable juicio popular ya fue dictado: culpable, asesina, criminal. Juicio unánime que debe hacernos pensar, ¿y si es inocente?. Se critica la actitud fría de dicha señorita, pero no se analiza el entorno familiar en el que nació y creció, ¿acaso su madre no es igual?, ¿acaso su padre no tiene tremenda cara de pelele, que parece no tener ni voz ni voto en su propia casa? Todos somos productos de nuestras familias, este caso no es la excepción.

En segundo lugar, si el señor Ciro Castillo padre, es hábil e inteligente (como parece serlo), se vendría a vivir durante estos 4 años a Arequipa y postularia a algún cargo político y sin dudarlo ganaría. Si mañana fueran las elecciones congresales o presidenciales, este señor saldría con la victoria bajo el brazo. En estos últimos días se ha visto a un señor Castillo mucho más sonriente y desenvuelto en cámaras que nos hace pensar que se está aprovechando de este triste hecho fortuito para su propio beneficio, cosa que pienso no está mal.

En tercer lugar, culturalmente y religiosamente hablando, ¿cuánto tiempo pasará para que Ciro "haga un milagro"? o ¿cuánto tiempo pasará para que comience a verse su fantasma merodeando en el Colca? En una sociedad tan necesitada de apoyo espiritual, no sería nada raro empezar a ver estas muestras de "religiosidad popular". Incluso ya se empieza a decir: "el ángel Ciro".

Con la aparición de Ciro Castillo, empieza una nueva temporada de este reality show: ¡Qué pase Ciro!

24 de octubre de 2011

EL VICEPRESIDENTE Y SU LABERINTO

El vicepresidente Omar Chehade ha cometido errores políticos garrafales, pero el último linda peligrosamente con el tráfico de influencias y él sabe que eso es delito. La opinión pública ya le está cobrando a la imagen del presidente Ollanta Humala puntos importantes.

Para que se me entienda utilizaré la comparación, arma fundamental en la ciencia política.

¿Recuerdan el Caso BTR, que dividió las aguas en el gobierno de Alan García? No voy a entrar en materia penal, porque el poder aprista en el Ministerio Público y el Poder Judicial armó un enjambre inexpugnable que, unido al bloqueo que la alianza Apra-fujimorismo hizo a la Comisión Abugattás, implicó que no se acusara a nadie y la penalización fuera cada vez más difícil.

Pero el veredicto de la ciudadanía fue terminante en la desa-probación del gobierno. Jorge del Castillo perdió primero la presidencia del Consejo de Ministros, luego la candidatura presidencial y finalmente hasta su curul. El sistema blindó al presidente a pesar de las declaraciones de su secretario que muestran que no fue ajeno al trajín de sus ministros con el lobbista Canaán.

En el escándalo de hoy no aparece por ninguna parte el presidente Humala, pero la estrella es su vicepresidente, sin funciones como tal, pero con notoriedad suficiente para doblar voluntades de jefes policiales y para afectar las voluptuosas encuestas.

El vicepresidente ha empañado, por decir lo menos, la poda hecha por el ministro del Interior. Aunque alegue que el general Guillermo Arteta habla por la herida y miente, ¿quién va a confiar en el general Raúl Salazar después de lo que se dice de la reunión en Las Brujas de Cachiche?

No conozco al general Arteta, pero si preguntan en el norte les dirán que fue honorable y querido por la gente; más bien sacado abruptamente por el gobierno aprista. No sería lógico que participe en una maniobra para que Chehade no investigue al gobierno aprista. El vicepresidente se defiende con elocuencia, pero a nadie le encaja la comida de marras y cuanto más habla menos consistente aparece.

Todo empresario nacional o extranjero y todo interés particular -trabajadores incluidos- tienen derecho a reunirse con las autoridades pertinentes para solicitar acciones a su favor. Pero las reuniones se hacen en el local oficial, con cita previa y entrando y saliendo en horas de oficina. Los funcionarios deben publicar sus agendas y la prensa puede preguntar. No hay diferencia entre la suite de Canaán en el Country Club y Las Brujas de Cachiche.

Obviamente, en este caso, la autoridad es el ministro del Interior y no los generales que le están subordinados.

El vicepresidente no tenía que meter sus narices en el tema, ni para un desalojo ni para discutir políticas de seguridad o inteligencia en un restaurante. Su cargo es delicado por la imagen que proyecta ante los funcionarios subordinados y ante los medios. No puede entrar en un asunto de seguridad ciudadana pasando sobre el ministro del Interior. Así hayan hablado de la inmortalidad del mosquito, ha hecho un enorme daño a su gobierno. ¿Quién le va a creer?

Hay una cadena de errores del vicepresidente. El anterior, del 6 de octubre, lo asocia a la llamada ley mordaza por plantear la modificación del Código Penal para establecer el delito de prensa. Pero la más notoria fue el 6 de junio, al día siguiente de la segunda vuelta, cuando sostuvo que era probable que se traslade al reo Alberto Fujimori a una cárcel común, lo que causó de inmediato la demanda de indulto y la protesta de sus allegados. Una barbaridad que obligó a rectificaciones y que en estos días recordamos porque el cardenal volvió a poner el tema del indulto en debate. No lo voy a contradecir porque todo ciudadano tiene derecho a pedir una gracia. Lo que no puedo dejar pasar y ningún demócrata puede aceptar es la afirmación cardenalicia de que el presidente de la República no tiene que dar cuenta a nadie sino a su propia conciencia de esa gracia que otorga, no que tiene, el presidente.

Todo gobierno representativo, es decir democrático, se sustenta en la rendición de cuentas de los actos del gobernante. En el Perú, la responsabilidad política la asumen los ministros ante el Parlamento, pero eso no es toda la responsabilidad ni ante la historia ni ante los ciudadanos de hoy. Recuerden los dolores de cabeza de García tras el indulto a Crousillat y los traspiés del ministro Pastor, que tuvo a regañadientes que asumir la responsabilidad política. ¿Entenderemos la diferencia entre autocracia y democracia?

Por: Henry Pease García

21 de octubre de 2011

MORIR Y DEJAR VIVIR

Muchas personas se alegran por la captura y posterior muerte del dictador libio Muamar el Gadafi, los mismos que festejaron el derrocamiento de Hosni Mubarak (ex presidente de Egipto) y de otros tantos líderes de los países árabes que malamente se ha querido comparar con el mayo 68 e incluso lo han denominado la "primavera árabe". Pero es menester no alegrarse por la muerte de alguien, por muy criminal que en vida haya sido ya que la muerte no se le desea a nadie. Sin embrago debemos hacer unas aclaraciones del pasado y perspectivas al futuro.

Hay un dicho popular que dice que a los verdaderos amigos solo se les conoce en los momentos difíciles, un gran ejemplo es lo que le paso a Gadafi, ¿acaso no fue EE. UU., Italia, etc quienes apoyaron económicamente y militarmente al extinto dictador libio cuando derrocó al rey Idris I? ¿acaso estos países no apoyaron la revolución de Gadafi, con la condición de explotar el petróleo libio? y ahora se hacen los desentendidos, los que siempre estuvieron en contra del dictador, criminal e incluso festejan su muerte. Una muestra más de la hipocrecía y conveniencia del sistema neoliberal. Solo para recordar ¿no paso igual con Sadam Hussein, a quien EE. UU. apoyo en su guerra contra Irán y que luego lo condenó a la horca?, ¿no fue el promiscuo primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, quien apoyó al ex dictador egipcio, Mubarak, para recuperar los territorios de Sinaí?

No quiero justificar a nadie, pero con sus respectivos presidentes, estos países (Irak, Egipto, Libia, etc.) tenían una categoría por la que medianamente se les consideraba como países, como Estados: un sistema estatal interno, relaciones internacionales, territorio fijo, población, etc. Tras las caídas de estos dictadores ¿qué queda? has pasado cerca de 5 años desde que fue derrocado y ejecutado Sadam Hussein ¿cómo está Irak? ¿mejor que antes? lo dudo es increíble e imperdonable que este país (cuna de la civilización) siga en las mismas o peores condiciones que el ejercito aliado, encabezado por los EE. UU., los encontró. Lo que quiero decir es que dado el único interés de estas potencias mundiales era la obtención de los recursos petrolíferos de esta zona, poco o nada les ha interesado el proceso de lo que ellos hipócritamente denominan "democratización del mundo árabe". Dejen seguir aparentando ser los padres de los demás países del mundo y de inmiscuirse en lo que no les corresponde. Y ahora, ¿qué país sigue?