12 de marzo de 2011

JAPÓN, PISCO Y LA PREVENCIÓN

El drama que vive Japón debe remecer la conciencia nacional: si en ese país –el mejor organizado para afrontar cataclismos– poco pudo preverse ante un sismo superior a los ocho grados, imaginemos lo que ocurriría en el Perú en situación equivalente.

El terremoto de Pisco (agosto del 2007) devastó zonas que, siendo para nosotros muy importantes, no representan sino una pequeñísima porción de lo impactado en el territorio nipón. Lo que ocurrió entonces fue algo doloroso, pero simple: la fuerza de la naturaleza arrasó ciudades y pueblos estructuralmente mal planteados desde sus cimientos.

Las construcciones se emplazaron sobre arena desértica, se construyó sin respetar mínimas consideraciones técnicas, se invadió el lecho de ríos a sabiendas de que era suicida y no se implementaron realmente los programas de prevención, mitigación y reacción ante desastres.

El Sistema de Defensa Civil no tiene auténtica capacidad para administrar crisis complejas. Con desprecio por los ciudadanos, el Estado sigue abordando esto con displicencia, a sabiendas de que el Perú se ubica en el cinturón sísmico del Pacífico.

Sabemos por las lecciones de la historia que tarde o temprano gran parte del territorio nacional terminará afectado por los desastres naturales. Culturas y hasta civilizaciones, como la Mochica y Caral, respectivamente, desaparecieron por fenómenos de El Niño, cataclismos y otras situaciones de terrible envergadura. No obstante, ese cúmulo de advertencias no sirvió para nada cuando grandes terremotos arrasaron, por ejemplo, Huaraz (1970, más de 70 mil muertos) y Lima (1746), entre otros lugares claves para la peruanidad.

Hoy, solo para ejemplarizar la lenidad culposa e inexcusable de nuestras autoridades, baste comprobar el estado miserable de las unidades de bomberos en Lima, donde se empieza a construir rascacielos, la ausencia de sistemas hidráulicos para sofocar incendios mayores, la inopia de hospitales y centros de salud, la inexistencia de refugios subterráneos y la precariedad de almacenes y reservorios de comestibles y agua potable para emergencias.

Está demostrado que el incanato tenía un diseño eficiente para prevenir la hambruna en el Ande. Ahora ni siquiera tenemos suficientes transportes para momentos de crisis, como helicópteros, buques y maquinaria de remoción de escombros.

Respecto del terremoto en Pisco, hay muchas cosas que no se han contado. Por ejemplo, si no hubiese existido un aeropuerto y facilidades portuarias, miles de compatriotas hubiesen muerto por falta de agua. Allí las vidas se salvaron solo por el tesón de nuestras FF.AA. y policiales que hicieron calladamente mucho más de lo que les reconocen el Gobierno y la prensa.

El problema que en cualquier momento tendremos que afrontar es, no obstante, más complejo de lo hasta aquí reseñado. En Lima, en esta época de ‘boom’ de construcción de edificios multifamiliares, ¿hay siquiera respeto real por las normas de construcción antisísmica? ¿Se guardan los retiros, el espacio para vehículos de emergencia, el emplazamiento de las tomas de agua y los espacios libres para reunión de víctimas? Se especula con los precios inmobiliarios, ¿pero alguien certifica la calidad sísmica de los terrenos ubicados en zonas como el acantilado limeño?

Lo preocupante no es solo la mortandad que un terremoto superior a los 7 grados podría causar. A falta de prevención y supervisión de los nuevos desarrollos, es evidente que si se dañaran edificaciones que ahora se construyen muchas veces sobre bases inciertas, el perjuicio económico y financiero para el país sería durísimo. En el caso chileno únicamente la reconstrucción tras el terremoto del 2010 está costando unos 30 mil millones de dólares.

En Pisco se botó dinero al repartirlo entre las víctimas, en vez de organizar una reconstrucción planificada. Se convocó al sector privado a un directorio que abortó por la intrusión maliciosa de congresistas, gobernantes regionales y municipales. En consecuencia, sí se ha reconstruido, ¿pero sobre qué bases? ¿Sobre los mismos sitios que ya fueron impactados por las ondas sísmicas? ¿Quién garantiza lo hecho?

En plena campaña electoral, salvo el oportunismo de última hora, ningún candidato a la presidencia o al Congreso ha presentado programas viables en el campo de defensa civil. Todos hablan de desarrollo, economía, salud, educación y hasta deporte. Pero nadie dice algo sobre eventos catastróficos que podrían costar la vida a centenares de miles de compatriotas, y causar una devastación peor que la de una guerra convencional.

Ahora, pues, es urgente que nuestras futuras autoridades demuestren en sus campañas que, por lo menos, tienen interés real en la prevención.

Por: Hugo Guerra

11 de marzo de 2011

LA SOCIOLOGÍA EN ÉMILE DURKHEIM

Con el fin de lograr que la sociología se alejara de la filosofía y de darle una identidad clara y particular, Durkheim afirmó que el objeto distintivo de la sociología debía ser el estudio de los hechos sociales. El concepto de hecho social tenía varios componentes, pero la idea de que los hechos sociales debían ser tratados como cosas era de crucial importancia para distinguir la sociología de la filosofía. Como cosas, los hechos sociales debían estudiarse empíricamente, no filosóficamente.

Para distinguir la sociología de la psicología, Durkheim afirmó que los hechos sociales eran externos y coercitivos para el actor. Sabemos que un hecho social es una cosa y que es externo y coercitivo, pero ¿qué más sabemos de un hecho social?, en realidad, Durkheim distinguía entre 2 grandes tipos de hechos sociales: los materiales y los inmateriales. Los hechos sociales materiales son los más claros de ambos tipos, porque son entidades reales y materiales, pero sólo adquieren una importancia menor en la obra de Durkheim.

Pero el grueso de la obra de Durkheim, y el núcleo de su sociología es el estudio de los hechos sociales inmateriales. Lo que para los sociólogos son hoy en día las normas y los valores, o en términos más generales, la cultura, son ejemplos adecuados de lo que Durkheim quería decir con hechos sociales inmateriales.

Mientras los hechos sociales materiales son claramente externos y coercitivos, los hechos sociales inmateriales no están tan definidos. Al menos en cierta medida residen en la mente del actor. La mejor manera de conceptualizar los hechos sociales inmateriales es pensar en ellos como externos y coercitivos respecto de los hechos psicológicos.

Los hechos sociales desempeñan un papel central en la sociología de Durkheim. Una manera útil de extraer los hechos sociales más importantes de su obra, y de analizar sus pensamientos sobre las relaciones entre estos fenómenos, es comenzar con los esfuerzos de Durkheim por organizarlos en distintos niveles de la realidad social. Durkheim comenzó por el nivel de los hechos sociales materiales, no porque fuera el nivel más importante para él, sino porque sus elementos suelen tener prioridad causal en su teorización, pues influyen en los hechos sociales inmateriales, la verdadera preocupación de su obra.

Durkheim basó su análisis en la División del trabajo social en su concepción de 2 tipos ideales de sociedad. El tipo más primitivo, caracterizado por la solidaridad mecánica, presenta una estructura social indiferenciada, con poca o ninguna división del trabajo. El tipo más moderno, caracterizado por la solidaridad orgánica, presenta una mayor y más refinada división del trabajo.

Para Durkheim, la división del trabajo en la sociedad es un hecho social material que indica el grado en que las tareas o las responsabilidades se han especializado. La gente en las sociedades primitivas tiende a ocupar posiciones muy generales en las que realiza una amplia variedad de tareas y mantiene un gran número de responsabilidades.

Los cambios en la división del trabajo han tenido enormes implicaciones para la estructura de la sociedad, y alguna de las más importantes se reflejan en las diferencias entre 2 tipos de solidaridad: mecánica y orgánica. Su interés al abordar la cuestión de la solidaridad era descubrir lo que mantenía unida a la sociedad. Una sociedad caracterizada por la solidaridad mecánica se mantiene unificada debido a que la totalidad de sus miembros tienen aptitudes y conocimientos similares. La unión de las personas se debe a que todos están implicados en la realización de actividades parecidas y tienen responsabilidades semejantes. Por el contrario, una sociedad caracterizada por la solidaridad orgánica se mantiene unida debido a las diferencias entre las personas, debido al hecho de que tienen diferentes tareas y responsabilidades. Toda vez que cada persona realiza en la sociedad moderna una gran gama de tareas relativamente pequeña, necesita a otras muchas para poder vivir.

Hay que mencionar la última diferencia entre la solidaridad orgánica y la mecánica. Como las personas que forman las sociedades caracterizadas por la solidaridad mecánica suelen parecerse en lo tocante a las tareas que realizan, hay mayores probabilidades de que compitan entre sí. Por el contrario, en las sociedades caracterizadas por la solidaridad orgánica la diferenciación facilita la cooperación entre las personas y permite que puedan apoyarse en una misma base de recursos.

Otro hecho social material estrechamente relacionado con la división del trabajo era el factor causal más importante en la teoría durkheimiana de la transición de la solidaridad mecánica a la solidaridad orgánica: la densidad dinámica. Este concepto hace referencia a la cantidad de personas de una sociedad y al grado de interacción que se produce entre ellas. Un aumento de la cantidad de personas más un aumento de su interacción conduce a la transición de la solidaridad mecánica a la orgánica, dado que, si se producen simultáneamente, provocan un aumento de la competencia por los recursos escasos y una lucha más intensa por la supervivencia entre los diversos componentes paralelos y similares de la sociedad primitiva.

Aunque a Durkheim le interesaba explicar el modo en que la división del trabajo y la densidad dinámica producían tipos diferentes de solidaridad social, mostró especial preocupación por el efecto que tenían estos cambios materiales en los hechos inmateriales y su naturaleza, tanto en las sociedades unidas mecánicamente como orgánicamente. Para estudiar los hechos sociales inmateriales de una manera científica, el sociólogo debe buscar y examinar los hechos sociales materiales que reflejan la naturaleza de los hechos inmateriales y sus cambios. Esa función la cumple el derecho y sus distintas formas en distintas sociedades.

Durkheim afirmaba que una sociedad que presenta solidaridad mecánica esta caracterizada por un derecho represivo. Como las personas son muy similares en este tipo de sociedad, y como la totalidad de sus miembros suelen creer profundamente en una moralidad común, cualquier ofensa contra sus sistema de valores compartido, suele ser de la mayor importancia para la mayoría de las personas se siente ofendida y cree profundamente en su moralidad común, el trasgresor suele ser severamente castigado si comete una acción considerada como una ofensa contra el sistema moral colectivo.

Por el contrario, una sociedad con solidaridad orgánica se caracteriza por su derecho restitutivo, en lugar de ser duramente castigados por la más mínima ofensa contra la moralidad colectiva, a los individuos se les suele pedir en este tipo de sociedad más moderna, tan solo que cumplan con la ley o que recompensen –restituyan- a los que han resultado perjudicados por sus acciones.

El concepto de anomia revela claramente su preocupación por los problemas derivados del debilitamiento de la moralidad común. Los individuos se enfrentan a la anomia cuando la moral no les constriñe lo suficiente, es decir, cuando carecen de un concepto claro de lo que es una conducta apropiada y aceptable, y de lo que no lo es.

Par nuestro pensador, la “patología” central de las sociedades modernas es la división anómica del trabajo. Al considerar la anomia como una patología, expresaba su creencia en que los problemas del mundo moderno podían “remediarse”.

El conjunto de creencias y sentimientos comunes al término medio de los miembros de una misma sociedad, forma un sistema determinado que tiene vida propia, es lo que Durkheim llamó conciencia colectiva o común; es, pues algo completamente distinto a las conciencias particulares.

Es evidente que cuando Durkheim hablaba del “conjunto” de creencias y sentimiento comunes, hacia referencia a la conciencia colectiva de una sociedad dada y la concebía claramente como un sistema cultural independiente.

La conciencia colectiva es mucho menos importante en una sociedad con solidaridad orgánica que en otra con solidaridad mecánica.

Anthony Giddens realizó un esfuerzo valioso al señalar que la conciencia colectiva en los 2 tipos de sociedad difiere en 4 dimensiones: volumen, intensidad, rigidez y contenido. El volumen se refiere a la cantidad de gente que comparte una misma conciencia colectiva; la intensidad, al grado en que la sienten; la rigidez, a su nivel de definición; y el contenido, a la forma que adopta la conciencia colectiva en los dos tipos polares de sociedad.

El concepto de anomia fue tratado por Durkheim en La división social del trabajo, dentro de su preocupación por la vida moral de la sociedad, pero su formulación y uso más claro en el análisis sociológico se encuentra en su obra posterior, El Suicidio.

En ella consideró a la anomia como una situación social en la cual dejan de regir las normas, los individuos dejan de comportarse de acuerdo con ellas, en todo caso, como una anomalía social asociada a una división anómica del trabajo. En las elaboraciones posteriores de la anomia, el concepto se utilizó para analizar diversas formas de conductas desviadas (respecto a ciertas normas) en el nivel individual. La anomia es, así, un estado de confusión, de desorden, de desorientación del individuo.

En El Suicidio, Durkheim aplicó el concepto de anomia, en el nivel social, a la explicación de un fenómeno tan individual como el suicidio, fenómeno en el cual distinguió 4 tipos. EL suicidio egoísta suele darse en sociedades o grupos en los cuales se encuentran personas que no están totalmente integradas a la sociedad global; el individuo se siente patológicamente libre de hacer lo que desee (como quitarse la vida). En el suicidio altruista sucede todo lo contrario: aquí los individuos tienen la esperanza y la creencia profunda de que tendrán una vida especial después de la muerte (como ha sucedido en el caso de suicidios colectivos de los miembros de algunas sectas religiosas).

El suicidio anómico es el principal para nuestro autor. Se produce cuando el individuo se siente desligado de las fuerzas reguladoras de la sociedad o de las normas del grupo social al que pertenece. La sociedad deja de ejercer sus poder de regulación de las conductas, como cuando, por ejemplo, se produce una crisis económica, pero también en periodos de abundancia económica, o, de manera más cercana, cuando una persona pierde su empleo y por eso se siente desorientada, incapaz de sentir el efecto normativo, regulador, de la empresa a la cual pertenecía. En situaciones como ésas, dentro de la sociedad aumentan las corrientes sociales anómicas que, al penetrar en los individuos, los llevan al suicidio.

El cuarto tipo de suicidio es el denominado fatalista, el cual se presenta cuando la situación es la opuesta a la que corresponde al suicidio anómico, es decir, cuando existe una regulación social excesiva de la vida individual. La persona se siente atrapada por esa disciplina, que es sentida como una opresión, y quiere desprenderse de ella. Durkheim da como ejemplo la vida del esclavo.

6 de marzo de 2011

DE CANDIDATOS Y "PITUFOS"


La presentación que esta semana hicieron los once candidatos presidenciales en la sede de El Comercio ratifica que, efectivamente, solo cinco tienen posibilidad real de acceder al gobierno, mientras el resto son, simplemente, ‘pitufos’. Y que conste que el adjetivo no es nuestro.

La cuestión no es solo de popularidad o falta de acceso a los medios de comunicación. A juzgar por las intervenciones –que no decantaron en debate– únicamente Alejandro Toledo, Luis Castañeda, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori, tienen la preparación necesaria para pretender el sillón presidencial.

Así, los dos punteros merecen ser destacados independientemente de las tan injustamente vapuleadas encuestas; las cuales, dicho sea de paso, están siendo objeto de una peligrosa campaña psicosocial de desprestigio.

El ex presidente Toledo claramente tiene planteamientos orgánicos, coherentes y que reflejan la solidez que le da la experiencia gubernamental. Puede discreparse con algunos de sus enfoques, como el de la defensa nacional, pero eso no justifica que se le sigan lanzando ataques malditos como el de los supuestos consumos de whisky durante su paso por palacio. No pudieron bajarlo con la manipulación sobre el consumo de drogas, y ahora quieren presentarlo como banal. Pero eso no dará resultado porque caricaturas tan burdas son, a la postre, un búmeran que revertirá en mayor popularidad del victimizado.

Luego, el ex alcalde Castañeda, probablemente pasará a la segunda vuelta por ser otro político experimentado, con propuestas bien articuladas y vasta obra ejecutada. Pero para contrarrestar su creciente arraigo entre los votantes, caído el Caso Comunicore por falta de sustento legal que lo involucre directamente, ahora se lanza la “denuncia” manipuladora de los pagos a la supervisión internacional de contratos. Eso, hasta el momento, tampoco tiene base legal y solo se sostiene por el escandalete mediático.

Keiko Fujimori, a su turno, sigue en el papel de quien no quiere confrontar a nadie. Sin embargo, tiene el reto de librarse de esa mafia que no excluyó a su padre y que ahora lanza amenazas desde la cárcel, vía Vladimiro Montesinos. ¿Qué podría revelar el siniestro ex asesor si, efectivamente, perdiera la supuesta “lealtad” con el autócrata y contara todo lo que realmente conoce? Un escenario interesante, pero de pánico.

Entre tanto, el comandante Humala, guste o choque su propuesta nacionalista con elementos socializantes, tiene bien ganado un cuarto lugar. Está haciendo una notable campaña electoral en su ámbito de influencia directa y ha aprendido a superar esas contradicciones y poses extremistas que asustaron al país hace cinco años. Por ello, aunque seguramente no triunfará, tiene todo el derecho de ser un referente de la oposición de izquierda democrática en el Perú.

PPK, a su turno, siendo un economista de nivel superior y una esperanza de cambio político, poco a poco va calando en la simpatía popular.

Pero atentan contra él dos factores combatibles: externamente, la anticampaña maliciosa que lo presenta como “bueno, pero titular del voto perdido”. Y, en lo interno, esa sobreactuación populachera que lo ha llevado a hacer el ridículo en la televisión farandulera. El pueblo será modesto pero tiene clase y no necesita ese tipo de circo, cosa que muchos políticos no entienden.

El caso del embajador Manuel Rodríguez Cuadros es especialmente difícil, porque su incursión en la política hace presagiar la pérdida de un estupendo diplomático y el advenimiento de un candidato frustrado.
Algo similar ocurre con el decano del Colegio de Abogados de Lima, José Ñique de la Puente, quien mejor debió quedar como lo que es, un jurista destacado.

En cuanto a Rafael Belaunde es una lástima que el hijo del gran presidente, don Fernando Belaunde Terry, no esté en Acción Popular; el partido que, por su propuesta renovadora y peruanista, ilusionó a tres generaciones aunque ahora tiene pendiente la tarea de la unidad.

Respecto a los otros candidatos, en realidad sus intervenciones y campañas son irrelevantes. En la cita de El Comercio demostraron carecer de la necesaria articulación programática.

Por lo demás es una pérdida para el país que el Apra no tenga la representación que merece en su condición de auténtico partido nacional. Si se hubiese designado como candidato a alguien leal a sus principios como Mauricio Mulder, hoy las expectativas apristas serían muy diferentes.

Como peruanos que queremos profundizar el sistema democrático esperamos que en el restante mes de campaña los postulantes cumplan con exponer más detalladamente sus programas, para que el voto sea razonado y no solo emocional.

Por: Hugo Guerra

1 de marzo de 2011

ENTREVISTA A HENRY PEASE

El siempre polémico sociólogo y politólogo, hace un análisis de la campaña electoral y su visión personal d ela misma. Los dejo con la entrevista completa realizada por Mariella Balbi, para el diario El Comercio.

Luego de un paréntesis de cinco años, el ex presidente del Congreso intenta el retorno al Parlamento. Pone las manos al fuego por Toledo

¿El próximo Congreso será uno fragmentado?
Más o menos fragmentado. Será menos que este si de entrada logramos algunos cambios…

¿Frente al transfuguismo?
Ese es uno de los cambios. Para ello propongo un pacto ético previo a las elecciones, así no habrá cambios en el camino y podremos aprobar una ley el primer día. El transfuguismo ha sido uno de los elementos que han llevado a que este Congreso sea uno de los más corruptos y mediocres de nuestra historia. El pacto de Alan García y el fujimorato se ha basado en vientres de alquiler y, en nombre de la inmunidad, la impunidad ha campeado en el Congreso. Para el tránsfuga yo propongo la vacancia automática, no una norma que enjuicie y castigue. Porque si rompes el vínculo con el partido que te llevó, también estás rompiendo tu elección.

¿En esta campaña electoral se están vendiendo los cupos parlamentarios?
Eso se dice. Mi percepción es que ocurre en varias listas.

¿En la de Perú Posible?
No. No me han pedido un centavo. Nos dijeron que aportáramos lo que podíamos.

¿Y en la de Solidaridad Nacional?
Tengo alguna información en ese sentido, la prensa también lo ha informado; parece que se ha vendido un puesto. Luego el señor Roger Amuruz aparece renunciando por razones personales. Todo bien raro. Pero no sé exactamente qué ha pasado.

¿El fujimorismo también ha vendido curules en su opinión?
Han salido denuncias de todo tipo al respecto. Lo más escandaloso de todo es que Keiko Fujimori reconoce que recibió dinero de un ‘narco’ en el 2006 y encima dice que no lo declaró porque se lo regalaron a ella. La ley señala claramente que un candidato no puede recibir regalos, sino dinero donado con un registro. Por eso creo que Keiko debería estar prohibida de postular…

Alan García también recibió en el 2006 dinero de una familia vinculada al narcotráfico. No debería ser presidente…
Por supuesto que no. Por haber devuelto la plata no queda limpio. Se está forjando un pacto infame, que comenzó con la alianza del Apra con el fujimorismo en el Congreso, un partido liderado por un corrupto. Son dos de las patas fundamentales de esa alianza, que en mi opinión trata de levantar a Castañeda más que a Keiko, pero que los une a los dos. Tanto los une que, a pesar de ser competidores de esta campaña, no se tocan entre ellos.

¿Cuál es el pecado de buscar los aliados que quieran?
El pecado es la alianza entre la corrupción y Castañeda. Segundo, la alianza de Castañeda con quienes lo atacaron con vileza en la época de Fujimori, Montesinos. Vemos que este pacto infame está llevando a que se continúe con la corrupción. Quiero estar en el Congreso, entre otros motivos, porque el actual ha puesto candado a todos los mecanismos constitucionales de control político. Ha cerrado todas las medidas de transparencia que dimos para el propio Congreso.

Usted denunció que no se publicaba información del Congreso y le han dicho que todo está en la web.
¿Pero cuándo? Las votaciones deben aparecer en tiempo real. Las actas tienen que publicarse a la semana de producida la sesión. No se publican las actas de la mesa directiva. Y las del consejo directivo tienen muchas omisiones porque se pasa a sesión secreta. Con Anel Townsend dimos la ley de transparencia ciudadana, ahí se dice que todo debe publicarse. La corrupción está centrada en el narcotráfico; si no nos curamos en salud, terminaremos como México. Se quiso vincular a Toledo con el narcotráfico, pero no tienen ningún asidero. Quieren asociarlo también con el consumo de drogas. Yo he ido durante cinco años a Palacio de Gobierno y nunca lo he visto tomado o con droga.

¿Pone las manos al fuego por Toledo?
Absolutamente y no solo por él, sino también por Javier Reátegui, a quien conozco desde hace 60 años; es gente honorable por donde los mires. Castañeda hace guerra sucia, están circulando volantes que buscan relacionar a Toledo con las drogas. Hacen esto porque están desesperados por mantener la alianza de poder: el Apra, el fujimorismo y Castañeda. En los cables de Wikileaks de Keiko, ella dice que pacta con el Apra para que no juzguen a Cecilia Chacón y a Carlos Raffo y los fujimoristas impiden que se sancionen los hechos de Bagua, que BTR no sea investigado. Son concesiones políticas corruptas. Inclusive se crea una bancada a la que se llama Comunicore. Es inaudito. Puede ser que Castañeda no estuviera al tanto al inicio de este caso, pero ante tantas denuncias no hizo nada. Así será su comportamiento si llegara al gobierno, sin ninguna transparencia. La ciudadanía tiene que saber que si quiere continuar con un Congreso corrupto, que ganen ellos.

¿Qué hechos le indican que hay un pacto entre el fujimorismo, el aprismo y el ‘castañedismo’?
¿Le parece poco la bancada Comunicore? Castañeda tiene al presidente de la Comisión de Fiscalización de candidato, así logró que el tema no se tratase. La alianza corrupta se basa en una continuidad. Durante los cinco años, en cada mesa directiva ha habido un vicepresidente del fujimorato. Además en tres de los períodos ha habido un vientre de alquiler en la mesa. Buscan que se quiebre una bancada, le permiten ser una, teniendo tres congresistas, sin haber sido elegidos así, y le crean cualquier comisión.

¿No es una manera de lograr mayoría?
No es indispensable tener mayoría para gobernar en el Perú. La política económica y las sectoriales las define el Ejecutivo. La mayoría actual permitió que no se sancionen los hechos de Bagua, BTR. El Congreso no actúa, solo la prensa. Hay que variar la frase: “Solo el escándalo salvará al Perú”. Cofopri cayó por la prensa, BTR también.

El Congreso del 2001-2006 estaba también desprestigiado…
Perdóname, ¿dónde está el ‘comepollo’ de esa época?…

Había un violador, Torres Ccalla…
Terminó preso inmediatamente y fue destituido. Este Congreso ha mostrado todo tipo de trapacerías. El Apra se ha unido con la gente que expresa la mayor corrupción del siglo XX y ha fabricado vientres de alquiler.

¿Por qué este Congreso sería mejor?
Porque veo que hay mejor gente.

¿Qué le parece la lista parlamentaria de Castañeda?
Creo que ha recogido demasiadas sobras, y ese es un grave error. Como la prensa sigue fiscalizando, cada día aparece un nuevo escándalo en la lista fujimorista y en otras.

¿Keiko Fujimori ha renovado el fujimorismo?
No lo creo, sinceramente. Tiene que rendir cuentas de cómo pagó sus estudios porque no era menor de edad y también sobre sus iniciativas, como la de postular para indultar a su padre, aunque luego lo haya corregido.

¿Observa la presencia de Montesinos en la campaña?
Fujimori y Montesinos son siameses. Él encarna los mismos defectos y la misma actitud corrupta de Fujimori y sus seguidores. Mañana le regalan a Keiko 100 mil dólares y ella alegremente dirá: sí, me los obsequiaron.

Para usted, hay un cargamontón de Keiko Fujimori y Castañeda contra Toledo.
Estoy convencido, y está orquestado por Alan García. Es el presidente que más ha participado en la campaña, insiste en que él puede impedir que salga elegida una persona que no le gusta. El primer logro de García es que Castañeda y Keiko no se toquen. Promueve más a Castañeda porque Keiko no tiene posibilidades en una segunda vuelta.

¿Cree que J.J. Rendón sigue asesorando a Castañeda?
Me parece que sí. De Rendón vienen las amenazas de Castañeda de que si Toledo no se corta el pelo para el examen antes del 1 de marzo queda vinculado al narcotráfico. Es una estupidez y un insulto.

¿Alejandro Toledo ha cambiado?
Creo que tiene una campaña más disciplinada. Pero no me toca juzgarlo a mí. Ya tiene bastantes detractores.

¿Alan García es corrupto para usted?
Eso se tendrá que ver después. El Perú necesita a gritos una institución de la Colonia: el juicio de residencia. García debería quedarse seis meses en el Perú para que se ventile en debate público cualquier acusación que haya sobre él.

¿De ganar las elecciones investigarán al gobierno saliente?
Todo gobierno entrante debe hacer eso. Pero creo que la prioridad del presidente y del Congreso es desaparecer los mecanismos que han convertido en corrupto al Congreso actual.

Al inicio mencionó su propuesta de eliminar el transfuguismo…
Está también el tema de la inmunidad parlamentaria. El denunciado debe elegir entre hacer uso de la inmunidad y no ser enjuiciado hasta el día siguiente en que acabe su mandato, pero en ese caso no puede ser candidato la siguiente vez; o permitir que lo enjuicien estando en función parlamentaria. Si el parlamentario llega con un proceso abierto, no se le consulta al Congreso, su juicio sigue.

¿Qué otra propuesta tiene para acabar con la corrupción en el Congreso?
Impedir las bancadas y los partidos bamba. Las primeras se inventan al margen del resultado electoral y se venden al mejor postor, su poder es ese. Así han llegado tres de ellos a ser vicepresidentes del Congreso en este período. Los partidos que no alcanzan a tener el número requerido para una bancada son un grupo mixto. Los partidos bamba ya sabe cuáles son. También hay que pensar en reformas de fondo y tener un Senado, la renovación por mitades. Yo no busco una generación de puros, sino que existan reglas éticas que gobiernen.

¿Ve posible que Ollanta Humala pase a la segunda vuelta?
No, y creo que se ha graduado de mentiroso. Quiere involucrar a Toledo en un asunto que no le compete. Rubén Vargas, que está en nuestro equipo, fue como asesor y a una invitación a almorzar.

¿Fernando Rospigliosi actuó bien al pedir a la Embajada de EE.UU. que impidiera el crecimiento de Humala?
Yo no haría nunca eso. Pero Rospigliosi es un provocador, es buen periodista pero no buen político. Lo que no se puede hacer es responsabilizar a Toledo.

¿Pedro Pablo Kuczynski es un buen candidato?
Presentarse como que él trabajaba 18 horas y que Toledo se dedicaba a sabe Dios qué es, además de desleal, una mentira. Toledo trabajaba mañana, tarde y noche y era quien gobernaba. PPK era ministro, no era quien gobernaba. Siempre ha sido un tipo alegre y flautista, ha tenido sus lindos ratos de ocio.

¿Pero fue un buen ministro de Economía?
Sí, cumplió su rol en su momento. Pero de ahí a querer presentarse como la mamá de Tarzán, no fastidies, pues. Por más que se bañe en Agua Dulce. No veo cómo pase la valla.

De ganar Toledo, algunos temen que se repita la inestabilidad política que se vivió cuando tuvo 7% de aprobación.
Esta provino del enorme peso que tuvo el Apra, que siempre ha sido particularmente eficiente para desestabilizar cuando ha sido oposición. En mi casa se eligió a Valentín Paniagua y se negoció la transición. No pudimos imaginar que meses después el Apra se tirara abajo la reforma constitucional. También quiso discutir en el Congreso la vacancia de Toledo. Ahora nuestra bancada será más disciplinada y sin tránsfugas. La aprista será más pequeña. Se pagaron errores de aprendizaje. El Apra está golpeada, no sé si pase la valla electoral.

¿Este régimen es tan corrupto como el primer gobierno aprista?
En términos del uso del Estado, desgraciadamente sí. No quiere una ley de la carrera pública. Se piensa que el Estado es un botín.

EL DISCURSO DEL MUDO

Ya se va acercando el gran día, detro de poco más de 40 días se realizarán las elecciones presidenciales y las encuestas, salen como pan caliente, subiendo, bajando o manteniendo a los candidatos.

Luis Castañeda, ex alcalde de Lima y mudo por vocación, se ha manifestado en contra de las encuestas que le dan un bajón en comparación al mes pasado y hoy lo ubican en el tercer puesto (17%), detrás de Alejandro Toledo (28%) y Keiko Fujimori (22%). esto ha obligado al mimico ex alacalde a salir a hacerse escuchar, porque según él tiene voz (me hace recordar un fragmento de la recientemente galardonada The King´s Speech) y nosotros debemos escuchar lo que no dijo en cerca de 8 años de gobierno local.

Castañeda ahora no cree en las encuestas que él mismo agradecia cuando se retiró de la municipalidad de Lima y que le daban un cerca de 70% de aprobacion municipal. ¿Qué hizo cambiar a Castañeda? ¿Por qué ahora critica a las encuestas que antes agradecía y felicitaba?.

Todos sabemos del apoyo del presidente Alan García a Castañeda hecho público por el propio mandatario, Castañeda salió a defender una encuestadora, la misma que es del partido de gobierno. Castañeda no debe apegarse mucho a García ya que un presidente con 26% de aprobación no le garantizará muchos votos que digamos. Aparte de eso recordemos la historia política del APRA y cómo se alió hasta con sus propios enemigos por interés; el caso más cercano el de Meche Araoz, excelente profesional, que cometió el error político de su vida al aceptar ser la candidata aprista.

Castañeda quiere hablar. Grita y bocifera en mítines, entrevistas radiales y televisivas. Quiere hacerse oir. Y nosotros queremos escucharlo, pero no de cualquier tema. Si quiere hablar que hable del caso COMUNICORE (¿dónde quedaron esos millones?), que hable del METROPOLITANO (¿por qué se demoró tanto y por qué costó más de lo previsto?), que hable de su paso por el IPSS (¿acaso no fue funcionario de Fujimori y Montesinos?), etc.

Dudo que un funcionario edil, como lo fue él, que en sus propias narices, sus propios gerentes municipales se llevaron millones de soles, pueda o deba ser presidente el Perú. ¡Qué harán sus minsitros, sin que el propio presidente se de cuenta!

28 de febrero de 2011

TARTAMUDEZ, DISFUNCIÓN QUE NO RESTA MÉRITOS

El rey George VI, monarca entre 1936 y 1952 del Reino Unido de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte y último emperador de la India (1936-1950), vivió algunos momentos difíciles en su vida. Mueve los labios para hablar, pero la palabra no sale, se traba. La película “El discurso del rey” se encarga de darle visibilidad a una disfunción que afecta a millones de personas en el mundo: la “tartamudez” y que han sabido sobrellevar reyes, artistas y políticos e incluso personalidades desde el origen de la humanidad.

La tartamudez se presenta en el 1% de la población mundial, motivo por el cual muchos recurren a consultorios sin obtener respuestas exitosas, como se observa en la película comentada. El terapeuta de habla Mr. Logue vincula la tartamudez con la emoción, buscando un origen psicológico de la misma al hacerle preguntas al rey sobre su niñez. Es un hecho comprobado científicamente que no existe relación alguna que vincule la tartamudez con la ansiedad. Los nervios no causan la tartamudez. Tampoco es cierto que las personas que tartamudean sean propensas a experimentar nerviosismo, temor, ansiedad o vergüenza. Estas personas tienen las mismas características de personalidad que aquellas personas que no tartamudean.

Un error frecuente es decirle a la persona que “respire profundamente antes de hablar” o que “piense lo que quiere decir antes de hacerlo”. Nuestra actitud con la cual podemos ayudar a quien tartamudea es escucharlo pacientemente y no intentar terminarle las oraciones. Nicole Kidman dijo que la temática de “El discurso del rey” la sensibilizó, porque tenía tartamudez de chica: “Recuerdo a todas las personas diciéndome: ‘piensa, organiza lo que quieres decir y luego habla’”.

El guionista de “El discurso del rey”, David Seidler, también es tartamudo y en la película se observa que el gran primer ministro Winston Churchill comenta con el rey sobre su problema de tartamudez.

El tratamiento con fonoaudiólogos o terapeutas de lenguaje especializados en tartamudez ayuda a mejorar la fluidez en el habla, tratando el síntoma y no la causa, y por ello la terapia solamente es efectiva cuando la persona que tartamudea cumple fiel y constantemente las indicaciones y técnicas prescritas.

Cabe destacar que la cercana relación entre el rey George y el terapeuta Logue fue de extrema importancia para el éxito del rey. Además, es importante mencionar que Logue no curó la tartamudez del rey, pero fue su compañero constante en sus grandes discursos. El actor Colin Firth comenta en una entrevista que si hubiera aparecido que el rey estaba curado, esto sería una mentira.

En cuanto a los tratamientos farmacológicos, existen dos medicamentos que actualmente se encuentran en fase de experimentación: pagoclone y asenapine.

El rey George VI no se escondió del mundo. Él trató de esforzarse, buscó ayuda y fue persistente en su tratamiento.

El éxito está en desarrollar sentimientos saludables sobre el habla, en no ocultar la tartamudez, en entender y accionar frente a la tartamudez. Busque ayuda especializada. ¡Siempre se podrá salir adelante!

26 de febrero de 2011

LOS APORTES DE KARL MARX A LA SOCIOLOGÍA

Marx adoptó el modelo dialéctico de la lógica de Hegel. Mientras Hegel se ocupó de la dialéctica de la ideas, Marx intento aplicar este enfoque dialéctico al estudio del mundo material, esto permitió a Marx tomar la dialéctica del reino de la filosofía y trasladarla a la ciencia de las relaciones sociales existentes en el mundo material.

Dos características básicas del análisis dialéctico distinguieron el pensamiento de Marx de la mayor parte del pensamiento sociológico: primera, el método dialéctico de análisis no contempla una única y unidireccional relación causa-efecto entre las diversas partes del mundo social, para el pensador dialéctico un factor puede tener un efecto sobre otro, pero este último también puede influir sobre el primero. Este tipo de pensamiento significa que cuando los pensadores dialécticos hablan sobre causalidad, siempre se refieren a las relaciones recíprocas entre los factores sociales, así como a la totalidad dialéctica de la vida social en la que se dan. La segunda característica del análisis dialéctico se opone aún más si cabe a la mayor parte del pensamiento sociológico contemporáneo. En el análisis dialéctico, como Marx lo desarrolla, los valores sociales no son separables de los hechos sociales. El pensador dialéctico piensa que no solo es imposible apartar los valores del estudio del mundo social, sino que tampoco es desearle porque produce una sociología inhumana y desapasionada.

Hechos y valores están entretejidos, a resueltas de lo cual el estudio de los fenómenos sociales entraña necesariamente una carga valorativa.

En sus primeras obras denominó alineación a las distorsiones que causaba la estructura de la sociedad capitalista en la naturaleza humana. Aunque era el actor el que padecía la alineación de la sociedad capitalista, Marx centró su análisis en las estructuras del capitalismo que causaban la alineación.

Marx ofreció básicamente una teoría de la alineación arraigada en la estructura social. Es la estructura social la que rompe las interconexiones naturales que caracterizan la naturaleza humana en un sentido ideal. Aquí es importante el sistema de dos clases: aunque los trabajadores usan las herramientas y actúen sobre la naturaleza, las interrelaciones naturales están rotas.

Componentes de la alineación. El concepto incluye 4 componentes básicos: primero, en la sociedad capitalista, los trabajadores están alienados de su actividad productiva. En lugar de ser un proceso satisfactorio en y por sí mismo, la actividad productiva en el capitalismo se reduce, según Marx a un aburrido e idiotizante medio de ganar el dinero para sobrevivir. Segundo, los trabajadores están alienados también del objeto de las actividades productivas: el producto. El producto de su trabajo no les pertenece, los trabajadores no solo no ejercen control alguno sobre el producto, sino que tampoco tienen una percepción correcta de lo que producen, suelen realizar tareas muy especializadas, a resultas de lo cual apenas perciben el papel que juegan en el proceso de producción. Tercero, en el capitalismo los trabajadores están alienados de sus compañeros de trabajo. La sociedad y la hostilidad entre las personas suelen alienar a los trabajadores respecto de sus compañeros. Por ultimo, los trabajadores están alienados de su propio potencial humano en la sociedad capitalista. La conciencia se entumece y en última instancia se destruye a medida que gradualmente se van rompiendo las relaciones con otros humanos y con la naturaleza.

Distorsiones derivadas de la alineación. Como consecuencia de la alineación, el trabajo en el capitalismo se reduce al simple trabajo en cuya realización el individuo no se afirma, sino que se niega; no se siente satisfecho, sino infeliz; no se desarrolla libremente su eficacia mental y física, sino que mortifica su cuerpo y arruina su mente. En el capitalismo el trabajo es muy diferente a la genuina actividad humana.

Como ejemplo de la perversión de la humanidad por el capitalismo tenemos la reflexión sobre el dinero. Idealmente las personas no pueden ser más de lo que realmente son, pero en el capitalismo el dinero confiere a las personas capacidades y actitudes que no tienen realmente.

Sólo a unas pocas personas se les permite realizar trabajo intelectual, la mayoría realiza un trabajo manual exento de componentes mentales.

Tenemos también la monotonía de repetir hasta la saciedad la misma tarea especializada. Los seres humanos dejan de ser creativos y se orientan en soledad hacia la posesión de objetos. Debido a esa total alineación de las funciones humanas, una persona ya no puede satisfacer sus capacidades y necesidades humanas y se ve obligado a concentrarse en las capacidades y necesidades naturales.

Para Marx el capitalismo era un mundo invertido, en el que los que deberían estar arriba, quedan relegados a lo más bajo y viceversa.

La realidad de la vida en el capitalismo se esconde tras la ilusión de un hecho; la creencia común es que son las capacidades las que confieren el éxito al trabajador.

Emancipación. El objeto de la sociología de Marx era la emancipación de la humanidad de la esclavitud de la sociedad capitalista. “La emancipación humana será total sólo cuando el hombre real o individual se haya convertido en un ser genérico”.

Por tanto, la actividad humana debe lograr la dignificación, la integración, la perfección y la liberación de hombre, de manera que los recursos y capacidades que residen en él puedan desarrollarse, expandirse y encontrar una expresión fructífera.

Las reflexiones sobre el potencial humano llevaron a Marx a articular una crítica de la sociedad capitalista y un programa político orientado hacia la destrucción de las estructuras del capitalismo para que las personas pudieran expresar su humanidad esencial.

La meta de la emancipación es el ser genérico, es decir, la meta es el comunismo, que constituye la primera expresión real y la realización autentica del hombre, de la esencia del hombre y de su esencia como algo real.

Las opiniones de Marx sobre las grandes estructuras se formaron a partir de su modo de pensar dialéctico, especialmente sobre la base de su tendencia a centrase en las relaciones sociales.

Marx percibía las estructuras sociales como un conjunto de relaciones sociales numerosas y continuas. Esta perspectiva dinámica o dialéctica se opone a la idea de muchos neodurkheinianos, que han ignorado la advertencia de Durkheim de que había que tratar los hechos sociales como cosas, y los consideran cosas de hecho. Si bien tenía una perspectiva dinámica de las estructuras, Marx consideraba que el conjunto de relaciones en el capitalismo eran externas a los actores y coercitivas. Esto no significa que este conjunto de relaciones fuera inevitable y eterno, pero había adquirido una realidad objetiva bajo el capitalismo y debía ser destruido para acercarse al comunismo.

Su perspectiva más relacional confiere a las estructuras sociales una naturaleza mucho más cambiante que la que tendrían si fueran consideradas cosas.

Mercancías. El concepto de mercancía de Marx arraiga en la orientación materialista de su análisis sobre las actividades productivas de los actores. Los productos son intercambiados en el libre mercado a cambio de dinero (valores de cambio)

Aunque son las personas las que producen objetos en el capitalismo, el papel que desempeñan en la producción de mercancías y su control sobre ellas se mistifican. Al principio creen que esos objetos y el mercado tienen una existencia independiente y esa creencia se convierte en realidad cuando esos objetos y su mercado se convierten en reales, en fenómenos independientes. La mercancía aparece como una realidad externa, casi independiente.

Fetichismo de la mercancía. La base de este proceso es el trabajo que confiere valor a las mercancías. El fetichismo de las mercancías implica el proceso por el que los actores olvidan que es su trabajo el que confiere a las mercancías su valor. Llegan a creer que su valor procede de las propiedades naturales de las cosas o que el funcionamiento impersonal del mercado es lo que les otorga su valor. Así, para los actores, el mercado realiza una función que para Marx los actores son los únicos que pueden realizar: la producción del valor.

Reificación. Las personas producen no sólo objetos económicos, sino también relaciones sociales y en última instancia estructuras sociales. Desde este punto de vista, el fetichismo de la mercancía se puede traducir al concepto más amplio de reificación. La reificación es el proceso por el que se llega a crear que las formas sociales humanamente creadas son naturales, universales y absolutas y consecuentemente esas formas sociales adquieren esas características. El concepto de reificación implica el convencimiento de las personas de que las estructuras sociales están fuera de su control y son inalterables.

Las estructuras adquieren realmente el carácter que las personas les otorgan. El uso de este concepto implica que las personas deifican no sólo las mercancías sino también el conjunto total de las diversas estructuras sociales.

Capital. Como estructura independiente, el capital (en manos de los actores que operaban en su propio beneficio, la burguesía) explotaba a los trabajadores, los responsables de su creación. Marx pensaba que el poder del capital aparecía como un poder otorgado por la naturaleza, un poder productivo inherente al capital. Así las personas tendían a deificar el capital, a creer que por naturaleza, el sistema capitalista era externo a ellas.

Circulación de mercancías. Considerada como el punto de partida del capital. Distinguió dos tipos de circulación de mercancías, que representan la totalidad de las relaciones económicas establecidas, que son externas y coercitivas para el actor. Uno de estos tipos de circulación: D-M-D es característico del capital, no ocurre así en el caso M-D-M. Podemos considerar la circulación simple de mercancías caracterizada por el circuito M-D-M como el segundo tipo histórico de circulación de mercancías, el trueque es el primero. Ambos circuitos conducen finalmente la circulación de mercancías bajo el capitalismo, que se caracteriza por el circuito D-M-D.

Propiedad Privada. Marx analizó el proceso por el que la propiedad privada se deifica en el capitalismo. Para Marx la propiedad privada, como los demás componentes estructurales del capitalismo, se deriva del trabajo de los trabajadores. La propiedad privada es el producto, la consecuencia necesaria del trabajo alienado, de la relación externa del trabajador con la naturaleza y con sí mismo.

División del trabajo. La idea básica de Marx sobre la división del trabajo se deriva de la distinción entre los propietarios de los medios de producción y los que se ven obligados a vender su fuerza de trabajo. A Marx en particular le interesa la tendencia estructural por la cual las personas se ven obligadas a especializarse en tareas cada vez a más específicas. Esta especialización impedía que los actores se realizaran y expresaran su potencial humano.

Clase social. Marx consideraba a las clases sociales como estructuras externas y coercitivas para las personas. Las clases sociales son relaciones sociales deificadas o las relaciones entre los hombres que han logrado una existencia independiente.

Las clases sociales se derivan de los actos de producción: las personas llegan a deificar las clases y consecuentemente comienzan a cobrar una vida independiente que construye al actor.

Las ideas de Marx hacen referencia a la conciencia en el sentido cultural (es decir a las normas y valores o, en términos hegelianos, al espíritu) y no en el sentido de los procesos mentales y de la construcción social de la realidad. Parece que Marx relega el nivel cultural a la condición de epifenómeno, determinado por las estructuras sociales y económicas. Esto parece reducir todo cambio social a un cambio de índole material sobre el que se erigía la superestructura cultural.

Conciencia de clase y falsa conciencia. Cuando Marx habla de la conciencia (y la falsa conciencia) de clase, no se refiere a una conciencia individual, sino a la conciencia de clase en su conjunto. Estos conceptos no son para Marx estáticos, sino más bien sistemas de ideas dinámicos que cobran sentido sólo a la luz del cambio y del desarrollo social. La falsa conciencia describe la situación durante el periodo capitalista, mientras la conciencia de clase es la condición que le espera al proletariado y que puede ayudarle a realizar el cambio de una sociedad capitalista a otra comunista.

Ideología. Puede definirse como el sistema integrado de ideas que es externo a los individuos y resulta coercitivo para ellos. Aunque Marx solía hablar de ideologías en el mismo sentido en que hablaba de las clases y la falsa conciencia, es decir como meros reflejos de la base material, no hay duda que la ideología adquirió una existencia independiente en el seno de su sistema.

Destacan 3 ideas fundamentales interrelacionadas sobre la conceptualización que hace Marx de las ideologías: primera, sin duda representan los intereses de la clase dominante, pero esto no significa que estas ideas no tengan una influencia recíproca en los intereses materiales; segunda, constituyen un reflejo invertido de la realidad; y tercera, las ideologías tienen una existencia independiente que resulta coercitiva para las personas.

La función de un sistema de ideas es alterar los pensamientos y las acciones de los miembros de la clase oprimida, en este sentido, las ideologías sirven para fomentar la explotación del proletariado. Las ideologías no funcionan por sí solas: operan a través de actores que llevan a cabo sus directrices, así las ideologías determinan las acciones de los actores de la clase dominante, quienes a su vez influyen en los pensamientos y acciones del proletariado.